Hoy me levante a mitad de la noche, tomé un vaso con agua y
luego de esto volví a la cama.
Intenté dormir, pero no pude, había algo que rondaba por mi
cabeza, un pensamiento que no podía sacar, algo que daba vueltas y vueltas en mi mente.
El que quiera saberlo, va a tener que quedarse con la duda, porque es una de
esas cosas las cuales no queremos contar, esas que preferimos guardar para
nosotros porque no estamos preparados para exteriorizarlas.
Este hecho en particular me llevó a pensar muchas cosas, lo
primero fue el que pensaría la gente chusma cuando lo comentara, lo segundo, si
era algo que por algún motivo quería ocultar hasta de mi mismo, y lo tercero
era si había más cosas que quisiera ocultar por temor a que el hecho de
decirlas pudiese provocar una reacción no grata tanto en mi como en los demás.
Al primer ítem, no le di demasiada importancia, de hecho
diría yo que casi lo pasé por alto, pero el segundo y el tercero, a esos sí que
le di suma importancia, ya que me di cuenta de que si, que si quería ocultarme
ese hecho a mí mismo, ya que lo consideraba un error, algo que no debí haber
dejado que pasara, que fue un acto que realicé por impulso. Como también me di
cuenta de que había más cosas que pensaba y no decía ya que no quería contar a
nadie, no encontré anécdotas, pero probablemente también las hubiese encontrado
si indagaba un poco más.
La pregunta que me surgió, fue la siguiente: ¿Por qué? Y la
respuesta fue muy sencilla, porque me quiero auto convencer de lo contrario, o
en su defecto, porque es algo que no está bien, debido a que esos pensamientos no
deberían existir en mi mente, por el simple hecho de que mis padres siempre me
dijeron que había cosas que no podía decir, y que no podía pensar, siempre me
molestó mucho el tener que ser “políticamente correcto” y guardarme lo que yo
quería decir, ya que mi intención jamás seria dañar a nadie, sino que todo lo
contrario, mi objetivo siempre era poder ayudar. Lo que sucede es que hay
ciertos temas que por una cuestión de convenciones sociales, está mal visto
tocar, temas como la muerte, la religión o la política, parece ser que si nos
tomamos la primera como algo natural y
que si encima de esto, nos gusta debatir sobre la segunda y la tercera, somos
demonios peores que los siete guardianes del infierno todos juntos.
Por eso mismo, propongo revelarnos, decir lo que pensamos y
lo que nos pasa sin temor a ser juzgados. Naturalmente hay cosas que no vamos a
contar, pero tratemos de ser lo más sinceros que podamos, tanto para con
nosotros como para con el resto, tengamos la mente lo más abierta posible y
dejemos de temerle a lo desconocido. Así y solo así vamos a poder avanzar,
estoy convencido de que si todos aportamos nuestro granito de arena, el mundo
va a ser un lugar mejor.