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miércoles, 26 de febrero de 2020

El verdadero malestar de la cultura


En la entrada de hoy nos encontramos, nuevamente, con una nota de opinión. Es menester aclarar que lo hago en este formato, puesto a que no soy ningún experto en la mayoría de los temas que se van a tratar, Sin embargo como observador, aficionado y admirador de diversas obras o hitos de carácter cultural, me fui dando cuenta de que existe un empobrecimiento general en lo que se considera cultura popular o “maestrean”, a través de los años. No obstante, el propio término “malestar”, da la pauta de que se trata de algo subjetivo.

Lo que vamos a hacer en primera instancia es definir el término cultura, para ello tomaré la definición de un trabajo, que realice el año pasado, referido al tema cultural: Cultura es toda actividad compleja y colectiva, realizada por el ser humano. Que incluye el conocimiento, el arte, las creencias, la ley, la moral, las costumbres y todos los hábitos y habilidades adquiridos por el hombre.

Una vez aclarado esto, advertiré que tomare una determinada porción de tiempo, no será mi análisis, desde el inicio de la historia de la humanidad, sino desde el inicio de la modernidad, en 1492, llegando hasta el día de hoy.  Una vez definido el contexto histórico, pasaremos a tomar distintos ejemplos de varios hitos culturales, en diversas ramas de la misma, para analizar su evolución o involución, según corresponda.

Obviamente, por un tema de extensión no se tomaran ejemplos de cada década, así como tampoco ejemplos de cada siglo, puesto que pecaría de reduccionista. Por el contrario, se tomaran los ejemplos que yo considere representativos en cada área, que si bien se encontraran en ese periodo de tiempo, no tendrán un criterio especifico por el cual se tomaran esos y no otros, la única condición es que gocen, o hayan gozado en su tiempo, de cierta popularidad.

Los ámbitos de la cultura a tratar serán los siguientes: Artes plásticas; música; teatro, televisión y cine; literatura; política y filosofía. Por cada una de estas categorías, se desarrollara una selección de obras o hitos y se realizara un recorrido histórico a través de ellas, para analizar si desde la técnica, el conocimiento del autor y la originalidad, se ha producido o no una degradación general de la cultura. Dicho esto, comenzamos el análisis.

El primer nicho cultural  a tratar es el arte plástico. En el movimiento renacentista (S XV y XVI) encontramos tal vez las mejores obras de este apartado. Obras que se centraban en el hombre y glorificar su figura. Algunos ejemplos son las obras de Leonardo da Vinci como la famosa Gioconda o el flamante techo de la capilla Sixtina pintado por Miguel Ángel. Obras muy duraderas, de un gran detallismo que necesariamente requerían no solo conocimiento en pintura, sino también, de conocimientos en anatomía, matemáticas y biología para poder ser realizadas. De no haber existido dicho conocimiento en la mente estos artistas, las obras no tendrían tal detalle, ni serian una representación tan concreta de la realidad. 

Avanzando en la historia (desde el S XVII Hasta el S XX) notaremos como las figuras humanas se van desdibujando de manera paulatina y perdiendo cada vez más detalle (se nota bastante la pérdida de detalle en el movimiento posimpresionista, encabezado por Vincent Van Gogh (1860 aprox.)).
Llegando así hasta el cubismo (1907-1914), que es el primer movimiento de vanguardia. El cual rompe, definitivamente, con el movimiento renacentista. Para ilustrar esto con ejemplos, podemos tomar toda la obra de Pablo Picasso, siendo El Guernica su máximo exponente, o por lo menos, a mi entender el más conocido. En estas obras, si bien todavía se presenta una técnica muy precisa, extravagante, armoniosa e interesante. Lo que es cierto es que no se necesitan aquí conocimientos de anatomía, ni de biología para realizar las obras, basta con conocimientos de geometría y arte para poder realizarlas…

Continuando con la historia del arte plástico, llegamos a los otros movimientos de vanguardia (la vanguardia estará presente en muchos de los ámbitos culturales que vamos a analizar, puesto que fue un movimiento trasversal en todas las artes, que inicia entre 1914 y 1917, dependiendo de la región y que aun a día de hoy goza de mucha popularidad).

 El impresionismo, encabezado por Claude Monet, es un ejemplo de tantos. En sus obras, no se reconocen conocimientos de absolutamente nada, por fuera de la teoría del color. Las figuras tanto humanas, como vegetales, como animales son extremadamente simples y los paisajes son muchas veces “manchas” que asemejan un bosque o un lago.

Por otra parte, también en la vanguardia aunque un poco posterior, en el tiempo (1960 aprox.) encontramos el arte pop, que se basa en realizar arte con cosas populares, por ejemplo, una botella de Coca-Cola puede ser pintada, o aun peor, exhibida sin más y eso podrá ser considerado arte.
 
También encontramos, en la misma época, expresiones como el dadaísmo. Que postulan que un mingitorio, por el simple hecho de estar dado vuelta y tener una firma puede ser considerado arte. “Cualquier cosa puede ser arte”. Así mismo, a día de hoy, vemos como se venden en miles y miles de dólares, obras que presentan solamente líneas, o solamente puntos monocromáticos. Hay casos que ya directamente son  una burla, como una banana pegada a una pared de yeso. 

Ahora toca el turno de la música. Comenzare por la música barroca (otro movimiento transversal, anterior a la vanguardia, comprendido entre el S XVII y el S XIX). Grandes exponentes de esta, son Antonio Vivaldi, Johann Sebastian Bach, o Wolfgang Amadeus Mozart. Autores de partituras, de música esencialmente instrumental, muy melódica, y harmónica, con muchos instrumentos tanto de viento como de cuerdas. La mayoría de las canciones compuestas en esta época no llevaban voces y de llevarlas, apenas eran coros que acompañaban a la instrumental, puesto que la melodía la marcaban los instrumentos y no la voz.

Ya a posterior encontramos músicos como Ludwig van Beethoven (1770-1827), quien comenzó a tocar con música de orquesta y termino sus días con solos de piano debido a que era la tendencia de la época. Siendo Para Elisa, la cual escribió pocos años antes de su muerte, su obra más simple, pero tal vez la más conocida de todas…

Continuando con la historia, encontramos músicos como Frédéric Chopin (1810-1849), que al igual que Beethoven en sus últimos días, durante toda su carrera escribió y toco solos de piano. De todos modos estos siguen siendo muy armónicos y melódicos, pero no tienen la sincronización ni la dificultad para tocarlos como la música de orquesta donde se presentan cientos de músicos tocando al unísono.

Hasta ahora, hablamos  solamente lo que se denomina “música culta”, dejando de lado la “música popular”, que era tocada en la calle (folklore) más no en teatros e iglesias. Las últimas expresiones de música culta son el Jazz y el góspel (S XX). En estos dos géneros, los conceptos de banda y coro se retomaron, pero la composición musical ya no era tan compleja, en el jazz donde lo esencial todavía es la instrumental, los músicos muchas veces improvisan las melodías, sobre el ritmo, también improvisado, del baterista. Por parte del góspel, lo central dejo de ser la instrumental para ser el coro y un concepto nuevo de la música culta, que era la inclusión de una voz principal. En este género la instrumental deja de ser principal para pasar a ser secundaria y lo principal pasa a ser la voz. Este cambio, que se da en las iglesias protestantes mayoritariamente, le da lugar a que la música popular aflore y comience a tomar relevancia por fuera de la calle, llegando a los teatros y los estadios.

Los géneros que dan inicio a esta masividad de la música popular, son el rock (un poco antes) y el pop, que en sus inicios estaban casi hermanados (1960-1970 aprox.) y luego se fueron distanciando. Estos dos géneros provienen del góspel, por eso mantienen la predominancia de la voz, dejando en un plano secundario la instrumental, toman este concepto innovador y modifican el contenido para llegar a un público más masivo. Artistas como Elvis Presley o Michael Jackson son grandes eferentes de ambos géneros, respectivamente. Lo curioso que encontraremos, si analizamos sus canciones,  es que en el plano instrumental, las armonías y melodías no son tan frecuentes como en el góspel.  Las partituras, en su mayoría, son simples acordes de un instrumento melódico (guitarra y/o piano), que acompañan los instrumentos rítmicos que le dan forma a la instrumental (bajo y batería).

Llegando a épocas más contemporáneas (1990 aprox. hasta hoy), encontramos el boom de la música urbana. Que surge a partir de samplear (clonar los acordes y distorsionarlos para después repetirlos en ciclos) las canciones pop y agregar una percusión nueva, generalmente de cuatro tiempos por cuatro tiempos. Sobre estas bases sampleadas, ya no se canta sino que se rapea, para lo cual no se necesita ni siquiera una voz melódica, por lo que es un género esencialmente rítmico.

 Sin embargo lo más exitoso a nivel popular en lo que refiera a música urbana, no es el rap sino sus dos hijos, el reggaetón y el trap, dos géneros diferentes pero que en esencia son lo mismo. Utilizan en todas las instrumentales, los mismos acordes con la misma percusión, sin permitirse innovar ni cambiar nada, solo utilizan la fórmula que “funciona”, en la mayoría de temas, variando apenas la progresión. La creatividad es casi nula. Como si fuera poco las letras solo hablan de sexo, drogas y “soy el más picante”, dejando de lado las temáticas de protesta y denuncia que caracterizaron los inicios del Hip-Hop.

Teatro, televisión y cine. Coloco las tres juntas porque si bien no son exactamente lo mismo son muy parecidas y la realidad es que a día de hoy, por diversos factores, no es tan común ir al teatro de la misma manera que lo es ir al cine. Así mismo, la mayoría de películas o series que consumimos, las vemos en la televisión o desde una plataforma online, por lo que es menester tener en cuenta este formato. Dicho esto, comenzaremos el análisis.

Comenzaremos hablando del teatro isabelino (1578-1642), siendo esta, a mí entender la primera expresión de teatro moderno, Shakespeare es el principal referente de este movimiento. Este presentaba todas las características del teatro clásico de los griegos, pero con una mayor duración de las obras: máscaras, coros, vestimentas estridentes y sobre todo tramas muy atrapantes, en su mayoría trágicas. Cabe destacar que este tipo de teatro, no era un teatro “culto”, sino que era muy popular, gente que no sabía leer, ni sumar, también asistía a las funciones y se divertía. El teatro desde el S XVI hasta el S XIX, siempre se mantuvo en esta dirección en las diferentes ciudades europeas  y americanas, con los diferentes reyes.

Incluso con la creación de los estados republicanos modernos, S XIX, no hubo grandes cambios. Aunque los coros y las orquestas, gradualmente fueron perdiendo protagonismo en las obras de teatro, siendo cada vez, más difíciles de encontrar, desde que la opera fue perdiendo popularidad (luego de la caída de las monarquías absolutistas en casi toda Europa).
No obstante, los cambios más radicales, empezaron a surgir con Bertolt Brecht (1898-1956) y el teatro vanguardista, que rompe con el lenguaje más formal y la comedia sutil de las obras cómicas, para volverse más grotesco.

Por otro lado, este tipo de teatro, tiene la función de dejar “pensar” al espectador, lo hace partícipe de la obra, mediante silencios, cosas que no se dicen que este debe completar para entender el significado global de la obra. Rasgo que el Dadaísmo, con Heiden Müller (1925-1995); (discípulo de Brecht), tomara como principal. Las obras del dadaísmo son obras del silencio. Cuando antes se valoraban las tramas interesantes, ahora se valoran las tramas incoherentes. El hecho de que sean incoherentes no es una valoración mía, sino que objetivamente carecen de coherencia. Este hecho, en teoría hace pensar al espectador y por eso se las debe valorar.

El teatro de vanguardia gozo de bastante popularidad a la par que aumentaba cada vez más la popularidad del cine. A día de hoy, las producciones audiovisuales, gozan de mucha más popularidad que el teatro, lo que término obligando a este a adaptarse a las nuevas tendencias, siendo que las obras que se escriben actualmente, son más parecidas a una película, que a las obras vanguardistas o monárquicas.

En el cine, lo principal es la trama y no los silencios, lo importante, en los inicios del cine, era que la trama sea interesante y que sorprenda al espectador. Charles Chaplin (1889-1977) fue pionero en esto, siendo que además introdujo un concepto muy importante, que es la “moraleja”, o el “mensaje”, de la película. Que se trasladó al teatro (incluso al de vanguardia) y también a las películas y series de nuestros días. Lo que Brecht dejaba oculto, Chaplin lo explicita. Las producciones audiovisuales siguen manteniendo este formato en todo el mundo, la diferencia es que las películas de a poco se van haciendo más largas, más coloridas, con mayor presencia de los diálogos y se introducen mejores efectos especiales. De ahí que lo central en cualquier producción audiovisual, de estos últimos quince años, haya dejado de ser el mensaje o la trama, para pasar a ser los efectos especiales. Hoy por hoy una mejor película, o serie, lo es por la cantidad y calidad de efectos utilizan o por la calidad de la escenografía, o la calidad de la imagen. Lo que se traduce en: Que tan caro costo hacerla. No importa si la trama es buena o mala, sino cuanto costo hacer esa película. Miremos nomás las nominaciones al Oscar de este año, no son tramas interesantes, sino efectos especiales lo que se premia.

No quiero finalizar este apartado, sin mencionar que en 2018 en Buenos Aires, se realizaron funciones de Romeo y Julieta, resumidas. Aparentemente, las versiones originales son muy complejas para el hombre posmoderno, de la misma manera, la ópera, dejo de ser opera, para ser comedia musical, una versión simplificada de esta.

Pasando al terreno de la literatura, me gustaría comenzar con lo que se conoce como siglo de oro español (S XV), en este contexto, es que se crea la RAE y que afloran todas las expresiones culturales, tanto en España como en Hispanoamérica. Novelas como La vida de Lazarillo de Tormes o el primer tomo del Quijote, son una muy buena representación de la época. Estas novelas, tienen la particularidad de que se centran en el hombre y verlo desde un punto de vista más “realista”, no se rescata tanto la figura del héroe, como en el Cantar del Mío Cid (1200), sino que aparece la figura del antihéroe, que es una persona que comete errores y tiene imperfecciones como cualquier mortal. Desde el punto de vista técnico, al ser muy nuevas las normas gramaticales del español, realmente no se respetaban tanto y muchas veces aparecían palabras mal escritas, en dialecto o errores en la puntuación.

Esto a través de la historia se va perfeccionando. Las obras del barroco, sobre todo el barroco francés, como las de Voltaire, demuestran una madurez en cuanto a las formas, que las hace más sencillas de comprender y estandariza el lenguaje. Teniendo su punto cumbre luego de la aparición del formalismo ruso, quinientos años después del siglo de oro.

En esta época, es que nacen la crítica literaria y la teoría literaria, lo cual hace que las obras se tornen más complejas y respeten más las formalidades, las obras de los mismos rusos, como Los hermanos  Karamazov dan cuenta de esta obsesión por las formas.

Es muy importante destacar que la mayoría de estas historias (desde el S XV hasta el S XIX inclusive) tienen un desarrollo bidimensional, lo cual significa que se nos cuenta una cosa, pero siempre se nos están dando indicios de que eso es una verdad a medias, para el final, entendemos cual es esa verdad completa.

Sin embargo, esta tendencia que venía evolucionando de manera muy natural, aunque bastante lenta, tiene un quiebre con la aparición de las vanguardias. Las vanguardias traen como premisa el quebrar con lo formal para dar importancia a “lo nuevo” y de la misma manera que lo hacía Müller en el teatro, dar esa sensación de incomodidad para que el lector se ponga a reflexionar… o al menos esa es la intención.

Entonces, nos encontramos, por ejemplo, con obras que no presentan comas ni puntos, que presentan espacios en blanco, o que son una mera incorporación de citas de otros textos, una tras otras, con el fin de dar otro mensaje (esto último solo es posible mediante un procesador de textos digital).

Este tipo de literatura, le abrió paso a otra corriente, a posterior (S XXI). Que es lo que yo llamo la literatura centrada en el “relato”. Si en el siglo de oro y hasta la época del formalismo lo importante era que lo que se contaba sorprenda al lector y después con la llegada de la vanguardia que el lector se extrañe con lo que lee. En esta última vanguardia, lo importante es que el lector quede atrapado con lo que lee, que “se enganche”.  Para que esto suceda, se le ofrece una narrativa en la que todo el tiempo pase algo, que no necesariamente sorprende.  A veces es solo una sucesión de hechos, donde tampoco importan tanto las formas (como en las novelas de Dan Brown o la mayoría de novelas de Wattpad). Se deja de lado todo lo que tenga que ver con el aspecto formal y tradicional de la narración de historias, para brindar un nuevo paradigma que es lineal… Ya no existe la historia oculta, ni la “verdad a medias”, simplemente una sucesión de hechos que entretienen.

El siguiente apartado que toca analizar, será la política, no se hará este análisis en un sentido partidario, puesto que no es mi interés. Sera en un sentido discursivo y centrado en las demandas de los pueblos, o mejor dicho, las ofertas de los políticos, en función del contexto histórico.

Aclarado esto, me gustaría iniciar con Nicolás Maquiavelo (1469-1527) y su obra El príncipe. Obra que muchos consideran como el inicio de la ciencia política. Esta distinción se otorga porque Maquiavelo entiende que una cosa es el ámbito moral y otra distinta el ámbito político o público. 

Según él, el gobernante debe parecer, pero no necesariamente ser eso que parece… Por ejemplo, debe parecer profundamente religioso, pero en su fuero interno, puede permitirse ser agnóstico.

Cuando los contractualitas (S XVII a S XIX) comienzan a desarrollar sus teorías, después de que la de Maquiavelo funcionase en Italia, toman está distinción para sí, dejando en claro que una cosa es la esfera pública y otra es la esfera privada. Entre las cuatro paredes de su casa uno puede hacer lo que quiera, que mientras no afecte a un tercero, nadie desde el estado le va a decir nada… Por ejemplo uno podría cultivar marihuana para consumo personal. Ahora fuera de la casa, se debe adaptar a las leyes que uno acepta mediante un “contrato tácito”. Puedo tener mi planta de marihuana y consumir todo lo que quiera en mi casa, pero no fuera de esta porque está prohibido por la ley.

Ahora bien, a medida que va evolucionando la historia, la esfera privada se empieza a ser cada vez más publica, comienzan a surgir movimientos socialistas ( iniciados en 1830), que pretenden, en mayor o menor grado, intervenir las empresas privadas. Es decir, en tu casa si podes hacer lo que quieras, pero en la empresa tenés que acatar ciertas leyes porque ya no es un lugar privado sino semipúblico (o publico en el caso de que el régimen sea comunista). Esta nueva modalidad, gradualmente fue siendo acatada por los estados nacionales modernos. Actualmente, no existe un estado que no intervenga en las empresas, algunos estados intervienen más y otros menos, pero lo hacen todos, en mayor o menor grado.

Una vez finalizada la guerra fría (1962), se empezó a poner muy de moda una frase que dicta así: “Lo personal es político”. Lo cual se traduce en: Lo que vos hagas con tu planta de marihuana en tu casa, o lo que hagas en tu empresa ya no es un asunto privado, sino que es público.

Actualmente vivimos en un mundo donde la política llega a todos los ámbitos de nuestra vida, no existe algo privado. En la argentina, por ejemplo, si uno tiene armas en su casa o una planta de marihuana, o cualquier otra cosa ilegal, la policía vendrá y lo confiscara. Esto nunca hubiese pasado en los primeros estados modernos. Uno podía fabricar una bomba de diez millones de kilotones, capaz de aniquilar a toda la humanidad, pero mientras no la sacara a la calle, nada iba a sucederle.

En este mismo sentido, los discursos del demagogo se fueron adaptando en función de este pensamiento. El discurso ya no es “voy a construir un camino para que lleguen más rápido a trabajar”, sino: “voy a darles más dinero para que pueden comer mejor a la vez que les voy a dar hospitales para que se atiendan y escuelas para que eduquen a sus hijos”. Ya no es una cuestión de facilitar la convivencia, sino de bajarte línea sobre como tenés que comer, como tenés que sanarte y aun peor como tenés que educarte y todo lo que quede por fuera de lo que el político ofrece, no sirve porque carece de validez legal. Es menester destacar que pongo demagogo y no político, porque para ellos si rige la distinción de lo privado y lo público, ningún político “hábil”, actúa hoy en función de sus convicciones, sino en función de sus conveniencias para ganar poder y perpetuarse en este, ya no en beneficio de la polis, como postulaba Maquiavelo, sino en beneficio propio.

El último apartado es la filosofía y este es tal vez uno de los más difíciles de abordar, porque es realmente el más importante. Podrán creer que no, pero todas las expresiones artísticas y la política tienen una raíz filosófica, al igual que la ley, la moral y las tradiciones. Es por ello que sin filosofía realmente no habría cultura.

En la modernidad, uno de los principales intereses de la filosofía fue la gnoseología (como los hombres percibimos al mundo). La primera corriente fue el racionalismo, mientras que la segunda fue el empirismo, ambas posturas de carácter realista, estuvieron disputándose terreno durante años (S XVII- SVIII). 

Hasta que apareció el idealismo, una postura “superadora”, que afirma que la realidad es más de lo que los hombres percibimos. Kant (1724-1804) es un exponente de este movimiento, a pesar de ser más conocido por sus postulados éticos. Fundado en este concepto gnoseológico, él afirma que para vivir en armonía, todos debemos operar bajo la misma máxima y que de esa manera dejaría de existir el delito (junto con este el estado moderno que ya no tendría razón de ser).

No obstante otra corriente idealista, que fue aún más influyente, que es posterior a la de Kant, es el psicoanálisis, que inicia en 1896. Esta teoría, postula que si no somos capaces de percibir la totalidad del mundo, entonces cada uno lo percibe a su manera, por esta razón no importaría como el mundo es sino como cada ser humano lo percibe. Jean Paul Sartre (1905-1980) toma este postulado y lo extiende a la moral, postulando que la moral es relativa y propia de cada individuo, porque depende de su propia percepción. Por consecuencia no existiría una moral objetiva, puesto que lo que puede ser una acción moralmente buena para mí, puede no serlo para mi vecino y viceversa.

El postulado de Sartre, nos guste o no, es el que comparten la mayoría de los filósofos posmodernos y también, el más presente en el imaginario colectivo. Entonces, sí Pepito comete una acción que para Juancito es mala, como podría ser, robar a un jubilado. No es que pepito sea un ser inmoral, sino que no comparte la moral de Juancito. 

De aquí deriva que cuando suceden hechos de tal magnitud, la mayoría de la gente salga a decir: Lo que pasa es que como Pepito pertenece a tal sector social normalizó esas conductas. Entonces yo Juancito lo veo mal, pero él lo ve bien. Lo que ignora Juancito es que hay gente de su sector social que también roba o robó a jubilados. De la misma manera, también ignora que hay gente, que probablemente sean mayoría, en el sector social de Pepito que no roba a jubilados.

Relativizar la moral es lisa y llanamente una estupidez, pero por algún motivo la filosofía posmoderna tiende a relativizarlo todo, hasta lo más absurdo. Teniendo esto consecuencias legales tales como que no se condene a prisión a Pepito porque pobrecito no tuvo las mismas oportunidades que Juancito. Hay que llevarlo a la escuela y no a la cárcel.

Tras haber realizado este análisis podemos arribar a la conclusión de que si la filosofía es la madre de la cultura, la crisis en la filosofía va a extenderse al resto.

Por Qué se dan estos fenómenos realmente no lo sé, yo solo sé que sucede. Hay gente que baraja que es culpa del imperialismo, del estado, de la tecnología, del marxismo cultural, de la pos guerra, de la crisis espiritual de las mayorías, etc. Tal vez sea un conjunto de todas, que es lo que yo creo, pero tal vez podría ser ninguna. Realmente no lo sé.

Lo que sí sé es que existe un claro detrimento en la cultura que se fue acrecentando a partir de diversos hitos, como son la falta de privacidad, el relativismo moral y la intromisión del vanguardismo en el arte.

Lo cual da como resultado una sociedad más expuesta, sin interés por la libertad o la preservación de la moral, hoy está de moda ser anti tradición. Lo que da como resultado una sociedad  más “bruta” y con menor interés por estudiar la cultura. El sujeto posmoderno simplemente “consume” cultura, no tiene interés en analizarla o producir contracultura, de dar batalla (en la mayoría de los casos). Es un sujeto, que demanda entretenimientos más sencillos, que no lo obliguen a realizar un análisis, a formarse, o a cuestionarse.

¿Qué podemos hacer al respecto? Realmente tampoco lo sé, pero creo que el primer paso es darse cuenta y el segundo denunciarlo.

Prometo en un futuro, cuando tenga más herramientas, expandir este artículo, dando una visión más objetiva, más extensa y con una conclusión que deje más certezas que interrogantes.
En última instancia, ínsito al lector a que comente su punto de vista, a que debata mis postulados y a que si lo desea, resuelva las dos interrogantes planteadas, así como también que plantee las suyas.





lunes, 10 de febrero de 2020

Recuerdos de juventud

Hoy ya tengo unos ochenta años y viví muchísimas cosas. Hoy voy a contarles una de ellas, una anécdota de tantas que tengo, tiene que ver con el barrio en el que crecí y lo que hacía cuando era más joven... Fue un momento de mi vida que me marcó muchísimo.

Mi barrio era un lugar hermoso, tenía muchas plazas, grandes escuelas, un hermoso hospital y sobre todo, lo que más me gusta, una sociedad de fomento, en la que hacíamos distintas cosas para el barrio. Ahí tenía muchos amigos, que me fui haciendo a lo largo de los años. Nos reuníamos todos los viernes. En las reuniones tratábamos las distintas problemáticas que podían surgir, cosas importantes, como conseguir financiamiento, tanto de los vecinos como estatal, para la cooperadora del hospital y las de las escuelas. De esta manera podíamos comprar insumos, pintar las paredes, etc...

Esta vez en particular, estábamos juntando firmas para dar una charla de concientización sobre reciclado y economía del hogar sostenible. Ninguno de nosotros era un gran experto, pero nos las ingeniábamos... De todos modos esto último no viene al caso.

Lo importante es que a pesar de tratar estos temas súper importantes, no dejábamos de divertirnos, como dije, éramos muy amigos todos. Sobre todo porque el grupo no era tan grande, apenas unas veinte personas. En las reuniones, tomábamos algunos tragos, comíamos distintas cosas y sobre todo reíamos mucho.

Un día de tantos, estaban fumigando el lugar donde funcionaba  la sociedad de fomento. Entonces, a uno de mis compañeros se le ocurrió que ese viernes, podíamos trasladar la reunión a su casa. Era un hombre muy extraño, de una contextura física parecida a la mía, pero con una sonrisa muy sombría y sus ojos… Hay gente que dice que los ojos son la ventana del alma, pues… el parecía no tener alma. A pesar de todo era un buen hombre, por lo que tampoco me parecía bien desconfiar tanto de él, tal vez solo era cosa mía.

Cuestión que la reunión, esa vez, se hizo en su casa. Cuando empezamos a llegar, nos ofreció limonada con jengibre y menta, también hielo. Yo en ese momento no tenía sed por lo que no la tomé. Era muy insistente con que la probemos, pero yo no lo hice.Siguió ofreciendo e insistiendo durante largo rato, vaso tras vaso la jarra se iba vaciando.

Al cabo de unas horas, algunos empezaron a sentirse mareados y un par se desmallaron. Intente ayudarlos, pero sin importar lo que hiciera terminaban muriendo.

Él comenzó a hacerse el sorprendido, pero realmente sabía bien lo que pasaba... Antes de que todos llegaran, puso un poco de arsénico líquido en los hielos, apenas unas gotitas, casi imperceptible, pero lo suficiente como para matarlos a todos… Al menos eso decía la pericia forense.

Fui yo el que llamó a la policía acusando el asesinato. Yo termine en la cárcel, me dieron 15 años y el otro terminó en la morgue… Aún recuerdo sus últimas palabras, no dude en hacerlo después de oír lo que dijo.

“Al fin lo hice, odiaba a todas estas personas y a esa sociedad de fomento berreta, todo el día molestando para poder recaudar fondos y hacer pelotudeces en el hospital, en la escuela y en esas plazas roñosas. Realmente a nadie le importaban y no servían para una mierda. Que feo fue tener que fingir durante un año que eran mis amigos, al fin los pude hacer desaparecer, que mal que no haya podido terminar el trabajo y me quedaras vos. Es lo único de lo que me arrepiento”.

Yo no, no me arrepiento de lo que hice y si lo volviera a vivir, lo haría de nuevo.