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lunes, 1 de febrero de 2021

Insomnio

 

Estaba en mi cama dispuesto a dormirme, puse mi celular a cargar. Acto seguido me acomode con la cabeza en la almohada y cerré los ojos. Pasó un segundo, dos, tres, cuatro, cinco, un minuto… Seguía sin poder conciliar el sueño. La adrenalina corría desde mis piernas hasta mi cabeza inundando cada rincón de mi cuerpo, no entendía demasiado bien por qué, pero sentía que alguien me vigilaba.

Abrí los ojos y mire nuevamente el celular, leí la hora 0:34. Intente dormir  de nuevo. Repetí todos los pasos y… Uno, dos, tres, cuatro… Otra vez la misma sensación, adrenalina por todas parte, miedo al borde del pánico. “Alguien me vigila”.

Me levante y prendí la luz, mi habitación no era muy grande ni tenía muchos huecos para esconderse.  A simple vista no había nadie, tal vez era un simple producto de mi imaginación, algo a lo que no debía dar importancia… O tal vez no, tal vez si era cierto que había alguien en la casa, pero no lo veía.

Abrí el placar y lo revise integro, no había nadie allí, tampoco abajo de la cama… Pero qué sería, por qué tenía esa horrible sensación, por qué rechinaban mis dientes, por qué temblaban mis piernas…

Fui a la cocina y también al baño, prendí todas las luces y busque por todos lados, pero nada, solo yo estaba en ese lugar. Sin embargo sentía  la presencia detrás, asechando en todo momento, esperando que me distrajera o hiciera algo mal para atacarme, pero cuando me daba vuelta, no había nada ¿qué quería de mí? Tampoco lo sé, pero por algo estaba ahí… Estaba completamente seguro

Busque y busque donde se podía, recorrí cada rincón de la casa esperando encontrar algo, escuchar algún ruido, ver alguna sombra, pero de nuevo nada.

Seguramente era producto de mi imaginación y no había nadie más en mi casa, seguramente estaba volviéndome paranoico. Intentaba tranquilizarme pensando eso.

Volví a la cama, me recosté y arranque a contar para relajarme. Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete…

Me era imposible dormirme de todas maneras, otra vez la adrenalina, otra vez miedo e incertidumbre. Estaba seguro de que había alguien, pero no podía verlo.

Me levante de nuevo, prendí la luz y tampoco nada… Así estuve toda la noche y las dos noches siguientes, seguro de que alguien me vigilaba, pero nada podía hacer para impedirlo, ni tampoco podía encontrar quien o que era…

A la tercera noche, al fin pude dormir, pero no volví a despertarme.