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miércoles, 4 de septiembre de 2019

Culto a Dios

Creer en algún dios está pasado de moda. A las iglesias, concurre cada vez menos gente, se dice que la única iglesia que ilumina, es aquélla que arde, que los curas son todos pedófilos. De las iglesias evangélicas, se cuenta, que son todos estafadores y que los practicantes tienen el cerebro lavado. De los musulmanes, que son por naturaleza terroristas, de los judíos que son "amos del mundo". Y así infinidad de descalificativos, respecto a las, distintas religiones.

Muchas de las cosas que se dicen, tal vez sean ciertas, y otras probablemente no. Lo importante aquí no es qué se diga, ni quién lo diga... Sino el efecto que causa, el hecho de que circulen dichos argumentos en nuestra sociedad actual.

El problema es que los seres humanos, somos sensibles al relato, por consecuencia tendemos a creer que lo que nos cuentan es verdad, y por consiguiente, si nos cuentan que todas las instituciones religiosas son malas. Entonces Dios ha de ser malo, o no ha de existir, porque de lo contrario, esto no pasaría.
 Por eso mismo, hay un decrecimiento general, de la fe religiosa, que tiene origen en las propias instituciones religiosas, en función de sus desaciertos y se propagó, a través de distintas ideologías, a lo largo y ancho de occidente.

Parafraseando a San Anselmo, si yo puedo pensar en un ser perfecto, le tengo que otorgar, necesariamente la cualidad de la existencia, porque si es perfecto y no existe, realmente no sería perfecto, porque le faltaría la cualidad de la existencia. Entonces, si yo puedo pensar lo perfecto, es porque necesariamente existe. Conclusión lógica: Si dios, es un ente perfecto, existe.

No obstante, no tiene por qué ser bueno, y si lo es, tampoco omnipotente. Ahí está el meollo de la cuestión... nadie conoce qué es, en esencia dios y al no conocerlo, es imposible entender su naturaleza. Podemos postular e intentar aproximarnos a ello, pero nunca llegaremos a un conocimiento real. Entonces, la gente atea, no tiene problemas con la existencia de un dios, sino con Dios. El dios de las religiones brahmánicas, principalmente el cristiano, que se basa en el judío, pero no es exactamente igual.

Este problema de los ateos, no es específicamente contra la creencia en un dios, sino contra, la de qué Dios es bueno y todo lo puede, que si bien podría llegar a estar bien fundamentada por los filósofos medievales y el mismísimo Jesús Nazareno, es sumamente criticable y debatible. Sin embargo, los "sin dios", parecen no ser conscientes de ello... A la par de que argumentan: "¿Si Dios es bueno y puede todo, por qué la gente muere de hambre? Eso demuestra su no existencia"; "Dios no existe porque las organizaciones religiosas son corruptas"; y otros argumentos de la misma línea. No cuestionan, ni debaten la existencia de un dios, o la naturaleza del mismo, sino que afirman rotundamente su no existencia, porque no le gustan las religiones.Distinto es el caso de los agnósticos, que no afirman, ni niegan la existencia de dios, sino que simplemente la cuestionan, por su naturaleza escéptica.

El que afirme la no existencia de un dios, es tan creyente como el que afirme la existencia del mismo, porque ninguno de los dos, tiene pruebas tangibles, solo pruebas teóricas.

¿Cuál es el problema con esto? Que como se postuló al inicio, está de moda, ser ateo... Y si entendemos, que el ateo, no es en esencia un escéptico, sino un creyente, naturalmente, va a necesitar un referente, para alabar y adorar. Entonces, buscará a una persona tangible, un cantante, un actor, un político, o cualquier personalidad, medianamente masiva. De hecho, no es extraño, que uno de los "piropos" que se le diga a estas personas, sea: "Sos dios".

El que se cree un ser humano iluminado y superado, por no creer en un creador perfecto, termina cayendo en la creencia de un ser, que ni es creador, ni perfecto, un ser humano igual a él, pero con mayor popularidad. Nace entonces, el "culto a la personalidad". Entonces cuentan relatos de dicha personalidad, narran sus hazañas, se deslumbran con sus virtudes y lo idolatran, hasta el punto de fanatizarse ciegamente, en muchos casos. Y lo verdaderamente peligroso, es que como son muchos, algunos de estos ídolos, terminan siendo gobernador, senador o presidente.

El problema real, es que son seres humanos, por ende, no son perfectos, se equivocan todo el tiempo y sin embargo, sus seguidores les perdonan todo, porque "son dios". A fin de cuentas, las consecuencias de eso, las paga toda la humanidad y muchas veces son consecuencias graves, porque influyen en la mentalidad de estos a tal manera que, no solo los votan si se postulan, sino que, los desean imitar. Y si no son buenos ejemplos, quienes los sigan, religiosamente, se transformaran en ese mal ejemplo.


Por eso mismo, es importante no creer superada la etapa del culto al "altísimo", ya que hoy se veneran múltiples "altísimos". No se abandona el relato y el mito, sino que as remplazan por otros. Lamentablemente, el remplazo que es tendencia, es una copia barata del culto a Dios. El culto a las personas, a los seres humanos con popularidad, que no son mejores, ni más perfectos, que los otros mortales.

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