Páginas

Páginas

Páginas

martes, 28 de marzo de 2017

Enemigos

Enemigos, los encontramos en todos lados, en cada rincón, en nuestra casa, los vecinos de al lado de esta, los de enfrente, los de arriba, los del trabajo, el gobierno, los medios, las religiones, podría seguir enumerando miles de ejemplos, los encontramos en todos lados, incluso en lugares donde no existen.

Recuerdo alguna que otra conversación en la cual el tema central era la política, debatíamos en un grupo de unas diez personas, aproximadamente, el cómo funcionaba y el que era la política. Entonces fue que surgió la palabra, enemigo, esa era la palabra fundamental, lo que daba sentido y razón de ser a la política, el buscar un enemigo común, ya sea concreto o abstracto el cual hay que erradicar.

- ¿Qué pasa si no hay enemigo? - preguntó quién se encontraba a mi lado
- Hay que crearlo - Dijo alguien del fondo
Y quien estaba en frete asintió con la cabeza.

Este hecho llamo mucho mi atención, el crear un enemigo es un hecho muy cruel e injusto, el buscar a alguien a quien destruir por el mero hecho de necesitar hacerlo, es bastante perverso y digno de los peores villanos del mundo de la tv, la literatura o el cine, pero pensándolo un poco me di cuenta de que inconscientemente yo también lo hacía, que cuando no podía alcanzar una meta buscaba a un objetivo externo para cargarlo con la culpa de lo sucedido, en mayor o menor medida todo el mundo lo hace, no es algo que sea únicamente digno de personajes malintencionados, de hecho si hilamos muy fino notaríamos como en cualquier historia no es solo el malo quien busca la enemistad del bueno, sino que el héroe también necesita de su enemigo para poder darle razón a su existencia. La búsqueda del adversario es bilateral.

En ese momento lo entendí los enemigos nunca son quienes creemos que realmente son, si bien si existen las amenazas externas, generalmente suelen ser creaciones nuestras, ya que el peor rival que todos podemos tener somos nosotros mismos y nuestra capacidad infinita para generar enemigos que pertenecen al exterior a fin de justificar nuestras propias falencias.

Desde ese día siempre miro dentro de mi ser para encontrar que es lo que me impide avanzar, ya no lo busco afuera, porque la batalla más grande que alguna vez vamos a librar va a ser contra uno mismo, y es imposible que exista la remota posibilidad de ganarla si no identificamos al enemigo real, nosotros.  

No hay comentarios.:

Publicar un comentario