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martes, 21 de enero de 2020

El abad


Un caballero cruzado andaba sobre su caballo muy orgulloso, puesto que había salido victorioso en la batalla. Gracias a esto poseía tierras suficientes, para formar su propio feudo.  Se dirigía a su casa para contárselo a su esposa.

En el camino se cruzó con el abad, quien le ordenó que dejase el diez por ciento de sus riquezas en la iglesia. El caballero, con tono burlón, alegó que ya no podía pedirle dinero porque ahora era dueño de su propio feudo, que los impuestos los recaudaba él. El otro, que era muy rápido de mente, le contrargumento que el dinero ese no era para el feudo, sino para Dios y que este está presente en todos lados, así que debía pagarlo igual. No obstante, el cruzado se dio cuenta de la falacia del monje y siguió con su camino, ignorando lo que este le decía.

Al llegar a su casa, le relató a su mujer todo lo sucedido, quién muy contenta lo abrazó fuerte y le pidió que se fueran lo antes posible, si le había dicho que no al abad, seguramente los iban a buscar, era una tarea casi imposible meterse con la recaudación de ese rufián. Entonces el hombre, subió al caballo junto con su esposa y partieron.

En el camino el abad apareció, junto con un grupo de guardias. Cuando los vio, lleno de recelo y envidia, grito: - Que se lo lleven, es un falsificador de moneda y subversivo, un hombre protegido por satanás. Aprésenlo, está condenado a la hoguera. Los guardias rápidamente obedecieron, lo bajaron del caballo y se lo llevaron al calabozo.

Al día siguiente, el superior se presentó en la plaza para realizar la ejecución. Las realizaba él con sus propias manos, según decía, así se lo había encomendado Dios. Mientras sus guardias colocaban los leños, leía los cargos del acusado, obviamente, todos eran falsos.

Al encenderse el fuego, pidió ir, personalmente, a buscar a su prisionero. Sin embargo, al dar el segundo paso, tropezó con una roca, cayendo él en la hoguera, a la vista de todos los habitantes del pueblo. Resulta que Dios observa todo lo que en la tierra sucede y no quiere que sean cometidas injusticias como esta en su santo nombre, sin duda fue él, quien puso esa piedra en su camino.

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