¿Qué regalarle? ¿Qué le gustaría? ¿Qué no? Esa es una
pregunta que estoy seguro de que muchos nos hacemos a la hora de tener que
comprar un regalo. Resulta que en dos días iba a ser el cumpleaños de un amigo
muy cercano, y quería comprarle algo que le gustara, no simplemente regalarle
dinero, lo que en secreto dice: “no sabía que comprarte y esto es bien recibido
por todos, así que te lo traje porque no tenía ganas de pensar”. No es que me
esté quejando de las personas que me regalan dinero, pero quería llevarle algo
que tuviese un poco más de valor sentimental.
Por eso me empecé a hacer las preguntas anteriormente
mencionadas, no encontraba una respuesta certera, nada podía comprarle para la
cocina, debido a que esta persona, no cocinaba, tampoco podía comprarle ropa ya
que tenía suficiente y tampoco quería regalarle algún objeto de decoración, ya
que seguramente no iba a usarlo.
Seguí pensando y pensando, sin encontrar una respuesta, fue
entonces que me pregunté, ¿y yo que me regalaría? La respuesta que surgió fue,
un reloj o un libro. Ya que en lo particular me gustan mucho estos dos objetos.
Inmediatamente entendí que debía regalarle. Un libro es un
regalo muy bueno, ya que si es que esta obra es de calidad, deja un aporte cultural
importante en la persona que lo lee, además de esto, hay ediciones que pueden
ser bastante económicas, por lo que tampoco tenía que gastar mucho dinero.
Posteriormente, fui a la librería y había tantos libros que
no sabía cual comprar, por lo que me pregunte ¿Qué clase de libros le gustan a
mi amigo? Y recordé que le gustaban los de ciencia ficción, Me dirigí a esa
sección, pero cuando llegue, de todos
modos había muchísimos libros en ella, por lo que me volví a preguntar ¿A mi
cuál me gustaría?
Después de pensar un rato, escogí uno, lo pague, lo envolví y
lo regale. A mi amigo le gustó mucho, me dijo que era un libro que había estado
buscando.
Por eso, desde ese momento, ya no me pregunto ¿Qué voy a
regalar? Sino que me pregunto ¿Qué me gustaría que me regalen? Ya que después
de ese día, entendí que el problema a la hora de no saber que regalar, no es el
no saber en sí mismo, sino que no sabemos el que preguntarnos a la hora de
decidir entre un regalo u otro.