Hoy me senté a pensar, era uno de esos días en los cuales me
dan ganas de parar. Tomar un respiro, y simplemente sentarme tranquilo a
analizar mi vida, ver que dejó el pasado
en mi presente y que va a dejar mi presente en mi futuro. Por lo que puse
música a un volumen muy bajo, y me dispuse a hacerlo.
Empecé a pasar por los primeros años, mi primer recuerdo es de
aquella vez que desafié a mi madre, había salido de la cuna solo, el segundo,
es de haber estado jugando al “cacerolazo”, si, jugaba a golpear una cacerola,
es que era la época en la que presenciarlos era bastante común y viendo que era
la forma de expresarse de los grandes, supongo que habré querido imitarla.
Luego recuerdo el jardín de infantes y el primario, las
considero dos etapas muy malas de mi vida. No por haber tenido malas
experiencias, sino por la clase de persona que era, no podría decir que era
malo, pero lo que sí puedo decir es que sabía que había cosas que hacía mal,
era demasiado egocéntrico y me consideraba más inteligente que todos los demás.
La realidad, es que en esa época nunca estuve conforme con la
clase de persona que era, por suerte a medida que pasó el tiempo logré
cambiarlo, sigo siendo un poco narcisista, pero ya no tanto. Ahora entendí que
todos somos personas y que todos somos igual de capaces, que yo podría ser mi
vecino y mi vecino podría ser yo.
Continúe pasando por la línea de tiempo y llegué al
secundario. Sin duda una etapa de cambio. Se puede decir que lo empezó una
persona y lo terminó otra completamente distinta. Entró una persona a la cual
aprender no le importaba, la que se pasaba todo el día jugando en la
computadora, una a la que le gustaba discutir por amor al arte y su sueño era
algún día poder llenarse de billetes. La persona que salió, era una persona la
cual procuraba aprender lo más que pudiera (algo que adquirí cuando estaba en
segundo año), alguien que ya casi no jugaba en la pc, o en alguna otra
plataforma, que antes de jugar prefería salir, ver alguna película, leer, o
simplemente escuchar música. Salió alguien que a veces prefería callar antes de
discutir, seguía defendiendo mis ideales a muerte, y lo sigo haciendo, pero
aprendí que a veces la discusión es innecesaria. Y el cambio más drástico de
todos, ya no quería llenarme de billetes, el valor que perseguía ahora era el
amor acompañado de la solidaridad, quería llenarme de eso, ya no de dinero.
En definitiva muchísimos cambios, pero siempre hubo una constante
y es que lo quería terminar, quería salir de esa institución, todos los días me
repetía lo poco que faltaba y no podía aguantar ni un segundo más. Es algo muy
curioso, porque ahora que ya terminé me doy cuenta de que fue una etapa muy
buena y de que ahora estoy lleno de dudas y de incertidumbres, que antes no
tenía. No voy a decir que quiero volver, porque no sería cierto, pero si me doy
cuenta de lo tonto que fui al no haber disfrutado esta etapa, como debía, al
haber atesorado únicamente los momentos de recreo y los de salidas con
compañeros, al no haber atesorado también las clases y al haber querido
marcharme de ese lugar, al haber pensado en el mañana en vez de en el hoy.
Para colmo el mañana
no fue lo que imaginaba, el grupo de amigos que creía iba a permanecer
unido, se desmanteló completamente, ciertos amigos que creía iban a ser para
toda la vida no lo fueron y esa vida en la que iba a poder administrar mi vida
sin que nadie lo hiciera por mí, el poder administrar a libertad mis tiempos,
mis relaciones y mis bienes no llegó nunca.
Aunque no todo fue malo, algunos de esos amigos que creía que
iban a ser para toda la vida si quedaron a mi lado, también se sumaron otras
personas, gente que conocí en el colegio, pero con la que no teníamos una
relación tan personal y ahora sí. También, si bien no puedo tener esa libertad
que tanto anhelaba, si puedo decir que me siento más libre que antes.
En definitiva estoy más feliz ahora, pero reconozco que lo
que hice fue una estupidez, el haber esperado tanto el futuro, dejando de lado
el presente fue una mala idea, pero me sirvió, me sirvió para entender que hay
que vivir aquí y ahora, porque el mañana tal vez no sea como pensábamos que iba
a ser.