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lunes, 9 de diciembre de 2019

Una casa inquietante


En buenos Aires había una casa que permanecía abandonada, a pesar de estar en uno de los barrios más caros de la ciudad. Desde que tengo memoria que está así , a nadie le interesa comprarla y siempre me llamó la atención el por qué no lo hacían, es una casa muy linda.

Decidí investigarlo y encontré una historia muy interesante, que le conté a uno de mis hermanos una noche y esta no le dejo pegar un ojo de tanto que se asustó. Sé que fue algo cruel, pero sin duda muy divertido. 

La historia es la siguiente:

María se había mudado a su nueva casa hacía poco tiempo. Era un lugar de ensueño, lo que ella siempre quiso. Con dos plantas y muchas habitaciones, donde podía esparcirse. Ya que ella es artista y necesita un lugar para pintar. Poseía también una pileta y un gran parque, que según ella, le inspiraba a realizar mejores obras. En fin, el lugar la tenía muy contenta. No solo por lo hermosa que era, sino porque realmente le había costado mucho esfuerzo conseguir el dinero para comprarla. Tuvo que pintar mucho y vender muchas obras hasta que pudo conseguir todo el dinero.

La primera noche que estuvo ahí, invito a todos sus amigos, y familia. Hizo una fiesta gigante, donde se fue acercando gente de todos lados y de todas clases. Más de doscientas personas asistieron esa noche. Comieron, bebieron, bailaron y conversaron hasta al amanecer. 

Cuando se fueron, María se puso a ordenar y mientras tanto, sonreía, estaba feliz de vivir en ese lugar. Sin embargo, poco después, dejo de estar tan contenta. Esa noche empezó a escuchar muchos ruidos, que no la dejaban dormir. Las puertas y ventanas se abrían solas, los pisos se levantaban y crujían y se escuchaban sonidos muy extraños que provenían del sótano. Al cuál María jamás había ingresado... 

Al escuchar estos ruidos tan curiosos, ella bajó la escalera, puesto que su cuarto se encontraba en la planta superior. Se acercó a la puerta del sótano. Intento abrirla, pero permanecía cerrada y no tenía la llave, no se la habían dado los dueños anteriores, o simplemente no existía, la cosa es que era imposible abrirla. Sin embargo, todavía se escuchaban ruidos extraños provenientes de ese lugar.

Acto seguido, se preparó un café, se sentó en el sofá y espero a que pasaran las horas hasta el día siguiente. Intentó dormir un poco, pero los ruidos y el terror que le ocasionaba saber que los generaba, no le permitía relajarse. Estaba sumamente ansiosa y asustada. 

Así lo estuvo, hasta que aparecieron los primeros rayos de sol. Misteriosamente, los ruidos cesaron y poco a poco se fue calmando hasta dormirse en el sofá.

Se despertó a las doce del mediodía, todo parecía normal de nuevo, ya no había ruidos extraños. Ese día hizo sus cosas como siempre, limpio la casa, hizo el almuerzo y posteriormente se puso a pintar, hasta la noche. Ya muy cansada, después de haber estado todo el día andando, se propuso ir a dormir. Eran las ocho de la noche. Era temprano, pero a ella le solía gustar dormirse a esa hora.Cuando ya se había acostado, los volvió a escuchar, de nuevo los ruidos extraños que venían del sótano. Intento ignorarlos y dormir igual, pero no pudo. 

A las tres de la madrugada, cansada de dar vueltas. Volvió a bajar la escalera e intentar abrir la puerta, otra vez. Estaba tensa, muy tensa. De nuevo se acercó al sótano, intento abrir la puerta y obviamente  no pudo, faltaba la llave. De nuevo asustada y temblando, se hizo un café y se sentó en el sofá. Esa noche, no solo hubo ruidos extraños, sino que también gritos. Parecían de dolor y desesperación. Solo Dios sabe, lo que sucedía detrás de esa puerta, pero por lo que se escuchaba, debía de ser algo horrible.

Cansada de que esto sucediera, a la noche siguiente, decidió organizar otra fiesta, a la que también asistió mucha gente. Esa noche no hubo ruidos y de haberlos,  simplemente fueron silenciados por la música. De nuevo la gente se fue a la madrugada y María volvió a sentirse más relajada.  Había encontrado la manera de hacerle frente a sus miedos, sin tener que dejar la casa que tanto le gustaba.  A siguiente noche organizo otra fiesta y a la posterior otra. Ya lo había resuelto, no hubo un solo ruido en ninguna de las tres noches, por fin podía vivir en paz... O eso parecía.

A la cuarta noche, sin embargo. Si se escucharon gritos, mientras sonaba una de las canciones preferidas de María. La gente salió espantada de la casa. Imaginaron lo peor de ella, la pobre no tenía la culpa, pero quien iba a creer que, realmente, no tenía nada que ver con los gritos provenientes del sótano. Harta de todo, cuando ya se habían ido todos,se acercó a la puerta del sótano y la golpeo con un palo, hasta terminar rompiéndola... Seguido a esto, prendió la luz y bajo la escalera.

Nadie sabe que pasó,a María jamás se la volvió a ver, nunca más salió del sótano, así como tampoco nadie volvió a entrar a esa casa. Por ese motivo, es que hasta el día de hoy, sigue abandonada, porque no se sabe que hay en las profundidades de dicha mansión.