Hoy estaba en el trabajo y de repente una señora me trajo dos
ejemplares de diario. Era un diario que nunca había visto, me dijo que lo leyera,
ya que era para jóvenes, que hablaba sobre filosofía de vida, que era algo que
seguramente me iba a gustar.
Automáticamente lo guarde un ejemplar en mi mochila y coloqué
el otro al alcance de quien quisiera llevárselo. Posteriormente, continué con
mis habituales labores.
Pasaban los minutos y las horas, como también pasaba la
gente. De repente entra un señor al local y me empezó a hacer preguntas sobre
los productos, llevó un par de artículos y entonces lo vio, ahí estaba el
diario. Se emocionó muchísimo al verlo. Me dijo que era algo especial, que ese
periódico era maravilloso. Y de alguna manera hasta me obligó a leerlo. Antes
de irse también acotó que la señora que me lo había dado tenía un gran corazón.
Fue entonces que me puse a leer los textos, eran muy
difíciles de entender para mí, ya que el periódico, era de carácter budista y
yo no me encuentro muy familiarizado con esta filosofía, sin embargo, pude
captar el mensaje de paz que transmitía.
Yo no sé si la señora era una simple mujer, o era algo más,
apenas entro note algo especial en ella, y después de lo que me dijo el señor y
de leer los artículos, reafirme mi teoría. Está persona estaba más allá del
resto de los humanos, por lo que decidí identificarla como un ángel, un ángel
que me dejó la tarea de compartir este mensaje de paz. Si lo era o no, nunca
voy a saberlo, pero que era una persona especial, eso sí lo puedo asegurar.
Así que guarde los periódicos y los atesore, esperando a que
algún día pudiese encontrar aquella persona a la cual se lo tenía que dar, estoy
seguro de que voy a encontrarla.