Reúnanse todos por favor voy a contar
la historia de uno de mis antepasados, tal vez uno de los hombres más valientes
que alguna vez existió. Un hombre de campo que a pesar de su coraje, no dudaba
en mostrarse piadoso y bondadoso cuando la situación lo requería.
Desde que era un adolecente, había
oído sobre la luz mala. Se contaban en su pueblo diversas historias. “la luz
mala mato a fulano”, “desapareció a mengano”. Era sabido que aparecía en los
campos durante la noche, pero nadie sabía bien por qué o qué era aquello que
llamaban “la luz mala”.
Siendo ya mayor este hombre se decidió
a averiguarlo. Un día, en su campo, al atardecer, ensillo su caballo, tomo su
facón y salió al galope en busca de este misterioso ser. Cayendo ya la noche y
asomando los primeros rayos de luna la oscuridad lo envolvió sin permitirle
siquiera ver la punta de su nariz. A pesar de ello continuo galopando, poco a
poco un haz de luz, amorfo, de color verde comenzó a manifestarse asechándolo
por la espalda.
Inmediatamente se bajó de su caballo y
esgrimiendo su cuchillo le dijo que iba a enfrentarlo y no le tenía miedo. La
luz arremetió contra su cuerpo, pero no le ocasiono daño alguno. El hombre
respondió contraatacando, aunque tampoco acertó. Estaba muy asustado, puesto
que la única luz presente eran la de las estrellas y la de su rival. La pelea
fue encarnizada, después de varios minutos, ambos contendientes lograron
infringirse daños. A pesar de no poder entender contra qué estaba luchando
realmente, el hombre continuó la batalla hasta el último aliento.
Comenzaron a aparecer los rayos de sol
y la luz mala se desvaneció. Al cantar el gallo, su esposa se despertó y al
verlo fue a socorrerlo, lo encontró tirado en el suelo completamente exhausto,
pero había sobrevivido.
A la semana siguiente, habiéndose
curado las heridas, la volvió a enfrentar, pero está vez, comenzó su cruzada ya
en la noche cerrada, a eso de las dos o tres de la mañana, pues sabía que el sol,
era la debilidad de su misterioso adversario. Esta vez a pie, se dirigió hasta
el centro del campo y le solicitó que se manifestara. Inmediatamente, la luz
verde se hizo presente y comenzaron la contienda nuevamente. Ya sin miedo, le
propicio ataques más contundentes hasta que por fin, antes de la llegada de los
primeros rayos de sol, pudo abatir a la luz mala. Nunca supo el origen de esta,
pero con orgullo ostentaba el título de ser el único hombre que había podido
vencerla.