Juana era una chica de clase media,
la cual estaba de luto por el fallecimiento de su madre. Ella llegó a la comisaría hace unos meses,
para denunciar la muerte de su hermana, la cual, tenía una causa bastante
dudosa y había acontecido justo una semana después de la de su madre.
La chica, entre lágrimas y llantos
desconsolados, relató lo que se había encontrado en el departamento de Nicole,
su hermana, la escena horrible que había presenciado al llegar allí esta mañana.
Acto seguido, un móvil policial, la
acompaño a la escena. En este móvil
viajaban un oficial, Juana y un forense.
Al llegar al lugar encontraron el
cadáver tendido en la cama. No había
rastros de sangre ni marcas en el cuerpo, por lo que el médico rápidamente
diagnostico muerte súbita, aunque se llevó el cuerpo para realizarle los
exámenes pertinentes. Mientras tanto, el policía contuvo a Juana que no paraba
de llorar, y que no podía entender como su vida podía haberse desmoronado en
tan poco tiempo.
Al llegar al laboratorio el
criminalista realizó todas las pruebas necesarias y diagnosticó que Nicole
había muerto por asfixia y que no había sido una muerte natural, sino que
alguien la había asesinado. Al enterarse
de ésto, intentó buscar rastros de ADN en el cuerpo, pero no tuvo éxito, las
muestras eran muy ínfimas y necesitaban ser comparadas con las de un potencial
sospechoso. Por lo que solicitó que se
llamara a la joven a brindar declaraciones.
Juana se presentó, esta vez un poco
más entera y se le realizó un extenso interrogatorio, en éste, declaró, que esa
misma noche, ella había estado en una fiesta con un amigo y que no sabía bien a
que hora había pasado, pero que sin embargo, había llamado a su hermana un rato
antes de salir y que todo parecía indicarle que Nicole estaba teniendo un día
completamente normal. Nada le había
resultado extraño en esa llamada.
La policía, busco el
registro de llamadas del número de Nicole y contactó a José, que era el amigo
de Juana. Todo parecía indicar que la
joven había dicho la verdad. No
obstante, José dio una pista muy interesante. Dijo que en el velatorio de la madre de Juana,
había aparecido un hombre de una apariencia muy sombría del cual nadie sabía
nada, aclaró que él no era quien para juzgar, pero que tenía sus serias
sospechas sobre este hombre, más que nada por su aparición repentina y su forma
de actuar tan extraña.
Tras una búsqueda exhaustiva,
lograron dar con el supuesto criminal, del cual, también se tomaron
declaraciones. Sus argumentos, no eran
consistentes y carecían de solidez, por lo que se lo mantuvo detenido un tiempo.
En ese lapso de tiempo el forense
realizó el examen de ADN y comparó las muestras del cadáver con las del
sospechoso, la compatibilidad era de un 99,9%. Por lo que ese mismo día se lo enjuició y
encarceló con una condena de cinco años por el crimen cometido. Juana lloraba
en la puerta del juzgado, acompañada de José que la estaba abrazando. Al finalizar, la policía les comunicó el
veredicto y ambos se marcharon con cierta satisfacción.
Sin embargo, esta resolución no
convenció al detective encargado del caso. Según él pensaba, el hombre que ahora estaba
encarcelado, no tenía suficientes motivos para asesinar a Nicole, ni siquiera
la conocía, se había declarado inocente en todas las instancias y todavía peor,
por lo que había dicho, no tenía suficientes datos de la mujer, como para
realizar una ejecución exitosa.
Por lo que si bien la causa estaba
cerrada, decidió seguir investigando de manera extraoficial. Y lo que encontró, no agradó a ninguno de los
involucrados, resulta que encontró un cabello de José sobre la cama de Nicole, según
la investigación forense que se realizó posteriormente, se había caído en la
misma fecha y hora del fallecimiento de la muchacha.
Al día siguiente, se llamó al joven
a declarar. Se le contó lo que se había
encontrado en la escena, y sin tener más escapatoria que decir la verdad,
confesó que él era el responsable de la muerte de la chica y que la había
matado con la almohada que ella tenía detrás de la nuca.
Resulta que la policía no se había
percatado de que el señor, había estudiado criminalística y que por ende, sabía
esconder bien sus huellas. Según dijo en su declaración, él siempre había
estado enamorado de Juana, pero ella nunca le había prestado atención. Al encontrarse con este chico, vió la
oportunidad perfecta. Sabía que era
fácil incriminarlo y que tenía los conocimientos para hacerlo sin que nadie se
diera cuenta. Por lo que muy
inteligentemente, ejecutó a Nicole y cubrió sus rastros con las marcas de ADN
de este hombre. De esta forma, pudo
pasar un poco de tiempo con Juana, contenerla y hacer que esta se fijase un
poco más en él. Cumplió con su objetivo,
pero tristemente no le duró mucho tiempo.
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