En la entrada de hoy nos encontramos, nuevamente, con una
nota de opinión. Es menester aclarar que lo hago en este formato, puesto a que
no soy ningún experto en la mayoría de los temas que se van a tratar, Sin
embargo como observador, aficionado y admirador de diversas obras o hitos de
carácter cultural, me fui dando cuenta de que existe un empobrecimiento general
en lo que se considera cultura popular o “maestrean”, a través de los años. No
obstante, el propio término “malestar”, da la pauta de que se trata de algo
subjetivo.
Lo que vamos a hacer en primera instancia es definir el
término cultura, para ello tomaré la definición de un trabajo, que realice el
año pasado, referido al tema cultural: Cultura
es toda actividad compleja y colectiva, realizada por el ser humano. Que
incluye el conocimiento, el arte, las creencias, la ley, la moral, las
costumbres y todos los hábitos y habilidades adquiridos por el hombre.
Una vez aclarado esto, advertiré que tomare una determinada
porción de tiempo, no será mi análisis, desde el inicio de la historia de la
humanidad, sino desde el inicio de la modernidad, en 1492, llegando hasta el
día de hoy. Una vez definido el contexto
histórico, pasaremos a tomar distintos ejemplos de varios hitos culturales, en
diversas ramas de la misma, para analizar su evolución o involución, según
corresponda.
Obviamente, por un tema de extensión no se tomaran ejemplos
de cada década, así como tampoco ejemplos de cada siglo, puesto que pecaría de
reduccionista. Por el contrario, se tomaran los ejemplos que yo considere
representativos en cada área, que si bien se encontraran en ese periodo de
tiempo, no tendrán un criterio especifico por el cual se tomaran esos y no
otros, la única condición es que gocen, o hayan gozado en su tiempo, de cierta
popularidad.
Los ámbitos de la cultura a tratar serán los siguientes:
Artes plásticas; música; teatro, televisión y cine; literatura; política y
filosofía. Por cada una de estas categorías, se desarrollara una selección de
obras o hitos y se realizara un recorrido histórico a través de ellas, para
analizar si desde la técnica, el conocimiento del autor y la originalidad, se
ha producido o no una degradación general de la cultura. Dicho esto, comenzamos
el análisis.
El primer nicho cultural
a tratar es el arte plástico. En el movimiento renacentista (S XV y XVI)
encontramos tal vez las mejores obras de este apartado. Obras que se centraban
en el hombre y glorificar su figura. Algunos ejemplos son las obras de Leonardo
da Vinci como la famosa Gioconda o el
flamante techo de la capilla Sixtina pintado por Miguel Ángel. Obras muy
duraderas, de un gran detallismo que necesariamente requerían no solo
conocimiento en pintura, sino también, de conocimientos en anatomía,
matemáticas y biología para poder ser realizadas. De no haber existido dicho
conocimiento en la mente estos artistas, las obras no tendrían tal detalle, ni
serian una representación tan concreta de la realidad.
Llegando así hasta el cubismo (1907-1914), que es el primer
movimiento de vanguardia. El cual rompe, definitivamente, con el movimiento
renacentista. Para ilustrar esto con ejemplos, podemos tomar toda la obra de
Pablo Picasso, siendo El Guernica su
máximo exponente, o por lo menos, a mi entender el más conocido. En estas
obras, si bien todavía se presenta una técnica muy precisa, extravagante,
armoniosa e interesante. Lo que es cierto es que no se necesitan aquí
conocimientos de anatomía, ni de biología para realizar las obras, basta con
conocimientos de geometría y arte para poder realizarlas…
Continuando con la historia del arte plástico, llegamos a
los otros movimientos de vanguardia (la vanguardia estará presente en muchos de
los ámbitos culturales que vamos a analizar, puesto que fue un movimiento
trasversal en todas las artes, que inicia entre 1914 y 1917, dependiendo de la
región y que aun a día de hoy goza de mucha popularidad).
El impresionismo,
encabezado por Claude Monet, es un ejemplo de tantos. En sus obras, no se
reconocen conocimientos de absolutamente nada, por fuera de la teoría del
color. Las figuras tanto humanas, como vegetales, como animales son
extremadamente simples y los paisajes son muchas veces “manchas” que asemejan
un bosque o un lago.
Por otra parte, también en la vanguardia aunque un poco
posterior, en el tiempo (1960 aprox.) encontramos el arte pop, que se basa en
realizar arte con cosas populares, por ejemplo, una botella de Coca-Cola puede
ser pintada, o aun peor, exhibida sin más y eso podrá ser considerado
arte.
También encontramos, en la misma época, expresiones como el
dadaísmo. Que postulan que un mingitorio, por el simple hecho de estar dado
vuelta y tener una firma puede ser considerado arte. “Cualquier cosa puede ser arte”. Así mismo, a día de hoy, vemos
como se venden en miles y miles de dólares, obras que presentan solamente
líneas, o solamente puntos monocromáticos. Hay casos que ya directamente
son una burla, como una banana pegada a
una pared de yeso.
Ahora toca el turno de la música. Comenzare por la música
barroca (otro movimiento transversal, anterior a la vanguardia, comprendido
entre el S XVII y el S XIX). Grandes exponentes de esta, son Antonio Vivaldi,
Johann Sebastian Bach, o Wolfgang Amadeus Mozart. Autores de partituras, de
música esencialmente instrumental, muy melódica, y harmónica, con muchos
instrumentos tanto de viento como de cuerdas. La mayoría de las canciones
compuestas en esta época no llevaban voces y de llevarlas, apenas eran coros
que acompañaban a la instrumental, puesto que la melodía la marcaban los
instrumentos y no la voz.
Ya a posterior encontramos músicos como Ludwig van Beethoven
(1770-1827), quien comenzó a tocar con música de orquesta y termino sus días
con solos de piano debido a que era la tendencia de la época. Siendo Para Elisa, la cual escribió pocos años
antes de su muerte, su obra más simple, pero tal vez la más conocida de todas…
Continuando con la historia, encontramos músicos como
Frédéric Chopin (1810-1849), que al igual que Beethoven en sus últimos días,
durante toda su carrera escribió y toco solos de piano. De todos modos estos
siguen siendo muy armónicos y melódicos, pero no tienen la sincronización ni la
dificultad para tocarlos como la música de orquesta donde se presentan cientos
de músicos tocando al unísono.
Hasta ahora, hablamos
solamente lo que se denomina “música culta”, dejando de lado la “música
popular”, que era tocada en la calle (folklore) más no en teatros e iglesias.
Las últimas expresiones de música culta son el Jazz y el góspel (S XX). En
estos dos géneros, los conceptos de banda y coro se retomaron, pero la
composición musical ya no era tan compleja, en el jazz donde lo esencial
todavía es la instrumental, los músicos muchas veces improvisan las melodías,
sobre el ritmo, también improvisado, del baterista. Por parte del góspel, lo
central dejo de ser la instrumental para ser el coro y un concepto nuevo de la
música culta, que era la inclusión de una voz principal. En este género la
instrumental deja de ser principal para pasar a ser secundaria y lo principal
pasa a ser la voz. Este cambio, que se da en las iglesias protestantes
mayoritariamente, le da lugar a que la música popular aflore y comience a tomar
relevancia por fuera de la calle, llegando a los teatros y los estadios.
Los géneros que dan
inicio a esta masividad de la música popular, son el rock (un poco antes) y el
pop, que en sus inicios estaban casi hermanados (1960-1970 aprox.) y luego se
fueron distanciando. Estos dos géneros provienen del góspel, por eso mantienen
la predominancia de la voz, dejando en un plano secundario la instrumental,
toman este concepto innovador y modifican el contenido para llegar a un público
más masivo. Artistas como Elvis Presley o Michael Jackson son grandes eferentes
de ambos géneros, respectivamente. Lo curioso que encontraremos, si analizamos
sus canciones, es que en el plano
instrumental, las armonías y melodías no son tan frecuentes como en el góspel. Las partituras, en su mayoría, son simples
acordes de un instrumento melódico (guitarra y/o piano), que acompañan los
instrumentos rítmicos que le dan forma a la instrumental (bajo y batería).
Llegando a épocas más contemporáneas (1990 aprox. hasta
hoy), encontramos el boom de la música urbana. Que surge a partir de samplear
(clonar los acordes y distorsionarlos para después repetirlos en ciclos) las
canciones pop y agregar una percusión nueva, generalmente de cuatro tiempos por
cuatro tiempos. Sobre estas bases sampleadas, ya no se canta sino que se rapea,
para lo cual no se necesita ni siquiera una voz melódica, por lo que es un
género esencialmente rítmico.
Sin embargo lo más
exitoso a nivel popular en lo que refiera a música urbana, no es el rap sino
sus dos hijos, el reggaetón y el trap, dos géneros diferentes pero que en
esencia son lo mismo. Utilizan en todas las instrumentales, los mismos acordes
con la misma percusión, sin permitirse innovar ni cambiar nada, solo utilizan
la fórmula que “funciona”, en la mayoría de temas, variando apenas la
progresión. La creatividad es casi nula. Como si fuera poco las letras solo
hablan de sexo, drogas y “soy el más picante”, dejando de lado las temáticas de
protesta y denuncia que caracterizaron los inicios del Hip-Hop.
Teatro, televisión y cine. Coloco las tres juntas porque si
bien no son exactamente lo mismo son muy parecidas y la realidad es que a día
de hoy, por diversos factores, no es tan común ir al teatro de la misma manera
que lo es ir al cine. Así mismo, la mayoría de películas o series que
consumimos, las vemos en la televisión o desde una plataforma online, por lo
que es menester tener en cuenta este formato. Dicho esto, comenzaremos el
análisis.
Comenzaremos hablando del teatro isabelino (1578-1642), siendo esta, a mí entender
la primera expresión de teatro moderno, Shakespeare es el principal referente
de este movimiento. Este presentaba todas las características del teatro
clásico de los griegos, pero con una mayor duración de las obras: máscaras,
coros, vestimentas estridentes y sobre todo tramas muy atrapantes, en su
mayoría trágicas. Cabe destacar que este tipo de teatro, no era un teatro
“culto”, sino que era muy popular, gente que no sabía leer, ni sumar, también
asistía a las funciones y se divertía. El teatro desde el S XVI hasta el S XIX,
siempre se mantuvo en esta dirección en las diferentes ciudades europeas y americanas, con los diferentes reyes.
Incluso con la creación de los estados republicanos
modernos, S XIX, no hubo grandes cambios. Aunque los coros y las orquestas,
gradualmente fueron perdiendo protagonismo en las obras de teatro, siendo cada
vez, más difíciles de encontrar, desde que la opera fue perdiendo popularidad
(luego de la caída de las monarquías absolutistas en casi toda Europa).
No obstante, los cambios más radicales, empezaron a surgir
con Bertolt Brecht (1898-1956) y el teatro vanguardista, que rompe con el
lenguaje más formal y la comedia sutil de las obras cómicas, para volverse más
grotesco.
Por otro lado, este tipo de teatro, tiene la función de
dejar “pensar” al espectador, lo hace partícipe de la obra, mediante silencios,
cosas que no se dicen que este debe completar para entender el significado
global de la obra. Rasgo que el Dadaísmo, con Heiden Müller (1925-1995);
(discípulo de Brecht), tomara como principal. Las obras del dadaísmo son obras
del silencio. Cuando antes se valoraban las tramas interesantes, ahora se
valoran las tramas incoherentes. El hecho de que sean incoherentes no es una
valoración mía, sino que objetivamente carecen de coherencia. Este hecho, en
teoría hace pensar al espectador y por eso se las debe valorar.
El teatro de vanguardia gozo de bastante popularidad a la
par que aumentaba cada vez más la popularidad del cine. A día de hoy, las
producciones audiovisuales, gozan de mucha más popularidad que el teatro, lo
que término obligando a este a adaptarse a las nuevas tendencias, siendo que
las obras que se escriben actualmente, son más parecidas a una película, que a
las obras vanguardistas o monárquicas.
En el cine, lo principal es la trama y no los silencios, lo
importante, en los inicios del cine, era que la trama sea interesante y que
sorprenda al espectador. Charles Chaplin (1889-1977) fue pionero en esto,
siendo que además introdujo un concepto muy importante, que es la “moraleja”, o
el “mensaje”, de la película. Que se trasladó al teatro (incluso al de
vanguardia) y también a las películas y series de nuestros días. Lo que Brecht
dejaba oculto, Chaplin lo explicita. Las producciones audiovisuales siguen
manteniendo este formato en todo el mundo, la diferencia es que las películas
de a poco se van haciendo más largas, más coloridas, con mayor presencia de los
diálogos y se introducen mejores efectos especiales. De ahí que lo central en
cualquier producción audiovisual, de estos últimos quince años, haya dejado de
ser el mensaje o la trama, para pasar a ser los efectos especiales. Hoy por hoy
una mejor película, o serie, lo es por la cantidad y calidad de efectos
utilizan o por la calidad de la escenografía, o la calidad de la imagen. Lo que
se traduce en: Que tan caro costo hacerla. No importa si la trama es buena o
mala, sino cuanto costo hacer esa película. Miremos nomás las nominaciones al
Oscar de este año, no son tramas interesantes, sino efectos especiales lo que
se premia.
No quiero finalizar este apartado, sin mencionar que en 2018
en Buenos Aires, se realizaron funciones de Romeo y Julieta, resumidas.
Aparentemente, las versiones originales son muy complejas para el hombre
posmoderno, de la misma manera, la ópera, dejo de ser opera, para ser comedia
musical, una versión simplificada de esta.
Esto a través de la
historia se va perfeccionando. Las obras del barroco, sobre todo el barroco
francés, como las de Voltaire, demuestran una madurez en cuanto a las formas,
que las hace más sencillas de comprender y estandariza el lenguaje. Teniendo su
punto cumbre luego de la aparición del formalismo ruso, quinientos años después
del siglo de oro.
En esta época, es que nacen la crítica literaria y la teoría
literaria, lo cual hace que las obras se tornen más complejas y respeten más
las formalidades, las obras de los mismos rusos, como Los hermanos Karamazov dan
cuenta de esta obsesión por las formas.
Es muy importante destacar que la mayoría de estas historias
(desde el S XV hasta el S XIX inclusive) tienen un desarrollo bidimensional, lo
cual significa que se nos cuenta una cosa, pero siempre se nos están dando
indicios de que eso es una verdad a medias, para el final, entendemos cual es
esa verdad completa.
Sin embargo, esta tendencia que venía evolucionando de
manera muy natural, aunque bastante lenta, tiene un quiebre con la aparición de
las vanguardias. Las vanguardias traen como premisa el quebrar con lo formal
para dar importancia a “lo nuevo” y de la misma manera que lo hacía Müller en
el teatro, dar esa sensación de incomodidad para que el lector se ponga a
reflexionar… o al menos esa es la intención.
Entonces, nos encontramos, por ejemplo, con obras que no
presentan comas ni puntos, que presentan espacios en blanco, o que son una mera
incorporación de citas de otros textos, una tras otras, con el fin de dar otro
mensaje (esto último solo es posible mediante un procesador de textos digital).
Este tipo de literatura, le abrió paso a otra corriente, a
posterior (S XXI). Que es lo que yo llamo la literatura centrada en el
“relato”. Si en el siglo de oro y hasta la época del formalismo lo importante
era que lo que se contaba sorprenda al lector y después con la llegada de la
vanguardia que el lector se extrañe con lo que lee. En esta última vanguardia,
lo importante es que el lector quede atrapado con lo que lee, que “se
enganche”. Para que esto suceda, se le
ofrece una narrativa en la que todo el tiempo pase algo, que no necesariamente
sorprende. A veces es solo una sucesión
de hechos, donde tampoco importan tanto las formas (como en las novelas de Dan
Brown o la mayoría de novelas de Wattpad). Se deja de lado todo lo que tenga
que ver con el aspecto formal y tradicional de la narración de historias, para
brindar un nuevo paradigma que es lineal… Ya no existe la historia oculta, ni
la “verdad a medias”, simplemente una sucesión de hechos que entretienen.
El siguiente apartado que toca analizar, será la política,
no se hará este análisis en un sentido partidario, puesto que no es mi interés.
Sera en un sentido discursivo y centrado en las demandas de los pueblos, o
mejor dicho, las ofertas de los políticos, en función del contexto histórico.
Aclarado esto, me gustaría iniciar con Nicolás Maquiavelo
(1469-1527) y su obra El príncipe.
Obra que muchos consideran como el inicio de la ciencia política. Esta
distinción se otorga porque Maquiavelo entiende que una cosa es el ámbito moral
y otra distinta el ámbito político o público.
Según él, el gobernante debe
parecer, pero no necesariamente ser eso que parece… Por ejemplo, debe parecer
profundamente religioso, pero en su fuero interno, puede permitirse ser
agnóstico.
Cuando los contractualitas (S XVII a S XIX) comienzan a
desarrollar sus teorías, después de que la de Maquiavelo funcionase en Italia,
toman está distinción para sí, dejando en claro que una cosa es la esfera
pública y otra es la esfera privada. Entre las cuatro paredes de su casa uno
puede hacer lo que quiera, que mientras no afecte a un tercero, nadie desde el
estado le va a decir nada… Por ejemplo uno podría cultivar marihuana para
consumo personal. Ahora fuera de la casa, se debe adaptar a las leyes que uno
acepta mediante un “contrato tácito”. Puedo tener mi planta de marihuana y
consumir todo lo que quiera en mi casa, pero no fuera de esta porque está
prohibido por la ley.
Ahora bien, a medida que va evolucionando la historia, la
esfera privada se empieza a ser cada vez más publica, comienzan a surgir
movimientos socialistas ( iniciados en 1830), que pretenden, en mayor o menor
grado, intervenir las empresas privadas. Es decir, en tu casa si podes hacer lo
que quieras, pero en la empresa tenés que acatar ciertas leyes porque ya no es
un lugar privado sino semipúblico (o publico en el caso de que el régimen sea
comunista). Esta nueva modalidad, gradualmente fue siendo acatada por los
estados nacionales modernos. Actualmente, no existe un estado que no intervenga
en las empresas, algunos estados intervienen más y otros menos, pero lo hacen
todos, en mayor o menor grado.
Una vez finalizada la guerra fría (1962), se empezó a poner
muy de moda una frase que dicta así: “Lo personal es político”. Lo cual se
traduce en: Lo que vos hagas con tu planta de marihuana en tu casa, o lo que
hagas en tu empresa ya no es un asunto privado, sino que es público.
Actualmente vivimos en un mundo donde la política llega a
todos los ámbitos de nuestra vida, no existe algo privado. En la argentina, por
ejemplo, si uno tiene armas en su casa o una planta de marihuana, o cualquier
otra cosa ilegal, la policía vendrá y lo confiscara. Esto nunca hubiese pasado
en los primeros estados modernos. Uno podía fabricar una bomba de diez millones
de kilotones, capaz de aniquilar a toda la humanidad, pero mientras no la
sacara a la calle, nada iba a sucederle.
En este mismo sentido, los discursos del demagogo se fueron
adaptando en función de este pensamiento. El discurso ya no es “voy a construir
un camino para que lleguen más rápido a trabajar”, sino: “voy a darles más
dinero para que pueden comer mejor a la vez que les voy a dar hospitales para
que se atiendan y escuelas para que eduquen a sus hijos”. Ya no es una cuestión
de facilitar la convivencia, sino de bajarte línea sobre como tenés que comer,
como tenés que sanarte y aun peor como tenés que educarte y todo lo que quede
por fuera de lo que el político ofrece, no sirve porque carece de validez
legal. Es menester destacar que pongo demagogo y no político, porque para ellos
si rige la distinción de lo privado y lo público, ningún político “hábil”,
actúa hoy en función de sus convicciones, sino en función de sus conveniencias
para ganar poder y perpetuarse en este, ya no en beneficio de la polis, como
postulaba Maquiavelo, sino en beneficio propio.
El último apartado es la filosofía y este es tal vez uno de
los más difíciles de abordar, porque es realmente el más importante. Podrán
creer que no, pero todas las expresiones artísticas y la política tienen una raíz
filosófica, al igual que la ley, la moral y las tradiciones. Es por ello que
sin filosofía realmente no habría cultura.
En la modernidad, uno de los principales intereses de la
filosofía fue la gnoseología (como los hombres percibimos al mundo). La primera
corriente fue el racionalismo, mientras que la segunda fue el empirismo, ambas
posturas de carácter realista, estuvieron disputándose terreno durante años (S
XVII- SVIII).
Hasta que apareció el idealismo, una postura “superadora”, que
afirma que la realidad es más de lo que los hombres percibimos. Kant
(1724-1804) es un exponente de este movimiento, a pesar de ser más conocido por
sus postulados éticos. Fundado en este concepto gnoseológico, él afirma que
para vivir en armonía, todos debemos operar bajo la misma máxima y que de esa
manera dejaría de existir el delito (junto con este el estado moderno que ya no
tendría razón de ser).
No obstante otra corriente idealista, que fue aún más
influyente, que es posterior a la de Kant, es el psicoanálisis, que inicia en
1896. Esta teoría, postula que si no somos capaces de percibir la totalidad del
mundo, entonces cada uno lo percibe a su manera, por esta razón no importaría
como el mundo es sino como cada ser humano lo percibe. Jean Paul Sartre
(1905-1980) toma este postulado y lo extiende a la moral, postulando que la
moral es relativa y propia de cada individuo, porque depende de su propia
percepción. Por consecuencia no existiría una moral objetiva, puesto que lo que
puede ser una acción moralmente buena para mí, puede no serlo para mi vecino y
viceversa.
El postulado de Sartre, nos guste o no, es el que comparten
la mayoría de los filósofos posmodernos y también, el más presente en el
imaginario colectivo. Entonces, sí Pepito comete una acción que para Juancito
es mala, como podría ser, robar a un jubilado. No es que pepito sea un ser
inmoral, sino que no comparte la moral de Juancito.
De aquí deriva que cuando suceden hechos de tal magnitud, la
mayoría de la gente salga a decir: Lo que
pasa es que como Pepito pertenece a tal sector social normalizó esas conductas.
Entonces yo Juancito lo veo mal, pero él lo ve bien. Lo que ignora Juancito
es que hay gente de su sector social que también roba o robó a jubilados. De la
misma manera, también ignora que hay gente, que probablemente sean mayoría, en
el sector social de Pepito que no roba a jubilados.
Relativizar la moral es lisa y llanamente una estupidez,
pero por algún motivo la filosofía posmoderna tiende a relativizarlo todo,
hasta lo más absurdo. Teniendo esto consecuencias legales tales como que no se
condene a prisión a Pepito porque pobrecito no tuvo las mismas oportunidades
que Juancito. Hay que llevarlo a la escuela y no a la cárcel.
Tras haber realizado este análisis podemos arribar a la
conclusión de que si la filosofía es la madre de la cultura, la crisis en la
filosofía va a extenderse al resto.
Por Qué se dan estos fenómenos realmente no lo sé, yo solo
sé que sucede. Hay gente que baraja que es culpa del imperialismo, del estado,
de la tecnología, del marxismo cultural, de la pos guerra, de la crisis
espiritual de las mayorías, etc. Tal vez sea un conjunto de todas, que es lo
que yo creo, pero tal vez podría ser ninguna. Realmente no lo sé.
Lo que sí sé es que existe un claro detrimento en la cultura
que se fue acrecentando a partir de diversos hitos, como son la falta de
privacidad, el relativismo moral y la intromisión del vanguardismo en el arte.
Lo cual da como resultado una sociedad más expuesta, sin
interés por la libertad o la preservación de la moral, hoy está de moda ser
anti tradición. Lo que da como resultado una sociedad más “bruta” y con menor interés por estudiar
la cultura. El sujeto posmoderno simplemente “consume” cultura, no tiene interés
en analizarla o producir contracultura, de dar batalla (en la mayoría de los
casos). Es un sujeto, que demanda entretenimientos más sencillos, que no lo
obliguen a realizar un análisis, a formarse, o a cuestionarse.
¿Qué podemos hacer al respecto? Realmente tampoco lo sé,
pero creo que el primer paso es darse cuenta y el segundo denunciarlo.
Prometo en un futuro, cuando tenga más herramientas,
expandir este artículo, dando una visión más objetiva, más extensa y con una
conclusión que deje más certezas que interrogantes.
En última instancia, ínsito al lector a que comente su punto
de vista, a que debata mis postulados y a que si lo desea, resuelva las dos
interrogantes planteadas, así como también que plantee las suyas.
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