¿Existe realmente el patriarcado en
el siglo xxi, o simplemente es algo antiguo, una estructura que ya pasó de
época? ¿Existe hoy en día una violencia que está bien, y otra que está mal?
¿Qué tanto tienen que ver los movimientos de izquierda y de derecha en el
fomento, o el repudio de una estructura patriarcal? ¿Qué es la ideología de
género y cuál es su participación en la construcción de dicha idea?
En el siguiente texto se
presentaran argumentos objetivos, que responderán a dichas preguntas, e
intentaran conseguir la reflexión del lector, sobre un tema que a día de hoy se
encuentra en boca de todos. Al menos en nuestro país.
Como autor ya toque anteriormente
este tema, aunque lo hice un poco por encima, ahora pretendo hacerlo con mayor
profundidad, basándome en otros autores, creadores de contenido y en
experiencias personales.
Finalizando esta pequeña
introducción, se explicara cual fue el detonante para escribir sobre esto.
Resulta que hablando con amigos, con
parientes, con conocidos, y navegando en Internet. Logre dar cuenta de que no
existen tantas diferencias de pensamiento, de actos, o incluso de vestimentas,
como existían hace cincuenta años, entre mujeres y hombres. Por otro lado,
también se observa que hace cincuenta años, se juntaba un grupo de mujeres a
charlar y hablaban de sus sentimientos, o de cocina. Algunas, más osadas,
comenzaban a hablar de política, o de sus trabajos. Mientras que los hombres,
que se reunían para conversar, tocaban los temas de deportes, sexo, política, y
trabajo. Lo que llevaba a pensar que si bien una mujer podía tener expectativas
laborales, tenía expectativas, u orgullo de tener su familia. Mientras que los
masculinos, se enorgullecían de sus experiencias sexuales, mas no de las
familiares.No obstante, a día de hoy, esto cambio.
Existen muchos hombres que se enorgullecen de sus hijos, o que tienen ganas de
tener hijos, o les gusta cocinar. Se
sienten orgullosos de esto, y lo muestran a sus amigos. Mientras que ahora,
también existen mujeres que hablan sin pudor de sus experiencias sexuales. Lo cual
muestra una equidad mayor entre un género u otro.
Es celebrable que a día de hoy,
existan menos tabúes respecto a de los temas que se hablan, que exista un menor
prejuicio social y no se juzgue a un hombre de “maricón”, por no andar pensando
todo el día en tener relaciones sexuales, o que no se tilde a una mujer por
“puta”, si piensa en disfrutar de su sexualidad. Este argumento, se
sostiene en una encuesta que realice en Instagram, en la cual un 85% de los
votantes, estuvo de acuerdo conmigo. Desde ya existe un grupo minoritario que
todavía utiliza un slogan que dice “Ni puta por coger, ni madre por deber, ni
presa por abortar, ni muerta por intentar.”; y que también existe otro grupo
minoritario que dice “¿Esta buenísima, y no te la cogiste?”
Estos dos grupos, tanto el uno como
el otro, plantean un argumento retrogrado, que se sostiene por la reciprocidad
de estos, un argumento, que intenta explicar una realidad social que, como
sostiene mi encuesta, ya no existe, o al menos dejo de existir en nuestras
vidas cotidianas. Lo cual, es nada más y nada menos que la sociedad patriarcal,
que por un orden casi natural, comenzó a desaparecer en el siglo xx y se
erradico en el siglo xxi.
En los años, veinte, en Estados
Unidos, ocurrió un fenómeno que modifico la forma de vivir de la clase obrera y
la clase media. Resulta que en dicho momento, los capitalistas comprendieron
que, aumentando el sueldo de sus empleados y fomentando el consumo, de estos, generarían,
un potencial de clientes mayor, y por ende un mayor potencial de ingresos. De
esta manera, entendieron rápidamente, que las mujeres, son también, un grupo
capaz de consumir y por consecuencia, comenzaron a fomentar sus derechos
laborales y civiles. Tristemente, el comienzo de la caída del patriarcado se
gestó en función de, un móvil económico.
Finalizando los años cuarenta y
comenzando los años cincuenta, en Argentina, tras aparecer el peronismo, y la
secretaria de trabajo y previsión. Se comenzó a producir el mismo fenómeno. En
este periodo, las ideas feministas, comenzaron a tener auge en la sociedad,
siendo fomentadas por el estado, y sobre todo por la primera dama, Eva Duarte.
De esta manera, surgen la ley de divorcio y la de sufragio femenino en nuestro
país.
Finalmente, en los años setenta, la
formula Perón, Martínez, gana las elecciones presidenciales, siendo la primera
vez en la que una mujer ocupaba la vicepresidencia, y posteriormente, la
presidencia, tras la muerte del general. Si bien el partido justicialista, no
reivindica este acontecimiento puesto a la hecatombe social que se generó. La
realidad es que marcó un precedente en la sociedad y la igualdad de género.
Trasladándonos ahora a la
actualidad, encontramos una mujer que fue electa y reelecta como presidente, y
otra mujer que actualmente es vicepresidente, así como también, distintas
diputadas, senadoras y gobernadoras. Y no existen comunidades de personas, que
critique a una de ellas, por el simple hecho de ser mujer, si se las critica,
es por sus actos, y no realmente por su género.
Estos datos nos llevan a pensar que
la cultura, ya se modificó, que a día de hoy no existe una estructura
hegemónica que dicte que una mujer es menos inteligente que un hombre o que su
trabajo tenga menos valor, por el simple hecho de serlo.
Entonces, nos preguntamos: ¿Por qué
siguen existiendo personas civiles, personas jurídicas, y actores políticos que
afirman la existencia de un sistema que en pocos párrafos, logramos demostrar
que ya no está en vigencia?
Y la respuesta es muy simple…
Resulta que, a nivel político, todavía conviene. Genera votos y genera dinero,
el hecho de que se fomente el repudio a un sistema arcaico. Las mujeres, siguen
siendo un colectivo de consumo y de opinión, por lo que si se logra, encima, sumarle a los grupos LGBT, a
los grupos de izquierda y demás colectivos “oprimidos” y aglutinarlos en una
ideología central, llamada “ideología de género”. Se logra instaurarla en
distintos partidos políticos para conseguir votos, y en distintos nichos de
negocios para maximizar las ventas y las ganancias. Ejemplo claro de esto son
el MST y la comercialización de los pañuelos de todos colores, que cada vez hay
más.
Son una minoría, pero hacen mucho
ruido. Aunque, este ruido parece convenirles a todos, puesto a que los
financian empresas privadas, y como si fuera poco nuestros propis impuestos, que,
le dan lugar a estos grupos en todos los establecimientos educativos públicos,
como también en algunos privados.
De todos modos, ese no es el
problema, sino el nuevo sistema que se generó, a raíz de la eliminación del
anterior y la creación de los grupos anteriormente mencionados. A día de hoy,
el que cuestiona dicha ideología, es un opresor, o un cavernícola. El que no
adhiere a este grupo, va a ser tildado por los medios de comunicación como un
inadaptado que será excluido de la sociedad, es un “machirulo”, o una alienada
por el sistema, en el caso de ser mujer, o un ser que no merece siquiera tener opinión
en el caso de ser homosexual, bisexual, o trans.
Todas estas ideas generan
violencia, puesto a que son impuestas, y completamente autoritarias. Finalmente,
voy a realizar un parate y hablar desde un lugar más personal. Yo no estoy en
contra de que cada uno sea libre de pensar o expresar lo que quiera, yo no
estoy en contra del derecho de nadie, pero si estoy en contra del
avasallamiento de los derechos de algunos, en pos de los derechos de otros. A
mí nadie me puede obligar a pensar de una determinada manera, nadie me puede
pegar, insultar, o maltratar por pensar diferente, y muchísimo menos censurar.
Así como yo no hago eso con nadie, pero lamentablemente es lo que la gran mayoría
de los militantes de dicho movimiento genera. Por eso vemos en la televisión,
en los diarios, y en las redes sociales, gente lastimada, pintadas en sitios
públicos, vandalismos de todo tipo y repudios para instituciones que son
sagradas para muchísimas personas.
Por otro lado, también me gustaría
expresar mi opinión. Repudio que se acose a mujeres, que los homosexuales, y
bisexuales todavía en algunos lugares tengan que esconderse, que los
transexuales, todavía sean discriminados y juzgados por algunas personas, que exista
la violencia de género, y el femicidio. Por otro lado, también repudio el hecho
de que los partidos políticos y unas pocas personas, lo utilicen como argumento
para imponer sus ideas, sobre las de los demás. Repudio que algunas personas,
se fijen en cosas que son completamente banales. Como que un celular “es
demasiado grande”, como que el muñeco del semáforo lleva pantalón y no falda, o
como que el castellano ofende, por utilizar el género masculino como inclusivo,
y no una palabra neutral terminada en “E”.
Hay hombres, mujeres, chicos que
realmente sufren, que son golpeados, abandonados, rechazados, silenciados. Pero
esto a nadie parece preocuparle, aparentemente esto no es relevante para la sociedad…
A mí también me pego una mujer, y
dijo que era mi culpa, a mí también me manosearon en el transporte público sin
mi consentimiento, a mí también me negaron posibilidades laborales por mi
género, y a mí también me gritaron cosas desagradables por la calle, así como también,
fui discriminado por ser diferente a las “mayorías”. Así como me paso a mi le
pasa a muchos, pero no hay ninguna ley, ni ningún organismo que nos ampare.
Ojala dejen de pedirse leyes que
defiendan a un género particular y que defiendan a todos por igual, ojala algún
día nos preocupemos por las cosas realmente importantes. Ojala algún día en las
instituciones educativas, ya no se nos enseñe a vomitar un conocimiento, y se
nos enseñe a formar nuestros propios conocimientos, para de esta manera evitar que
nos manipulen.