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viernes, 21 de abril de 2017

Jugar con muñecas

Hay una frase que en la Argentina es muy común cuando nos referimos a un hombre mujeriego, solemos decir que ese hombre no deja títere con cabeza. La historia de un buen amigo mío, es un poco así. Mujer que encontraba, mujer que le gustaba e intentaba levantarse a toda costa.

Recuerdo que él tenía una cuenta en cada red social, un Facebook, un Twitter, un Instagram y un WhatsApp, para usar con los amigos, los ex compañeros de colegio, los compañeros de trabajo y la familia. Después, tenía otra cuenta de Facebook, otra de Twitter, otra de Instagram, otro WhatsApp, un Badoo y un Tinder, todo ésto lo usaba para ir al "supermercado de mujeres" y seleccionar cuales le gustaban y cuales no.

Cada día aparecía con una nueva, por mucho que él lo quisiera, ya nadie lo tomaba enserio, siempre con una distinta, picoteando por acá, picoteando por allá, a veces le salía bien, otras veces no tanto y entonces, cuando era así, camuflaba su "estrategia de levante" como sentido del humor y chiste fácil, lo cual increíblemente también le funcionaba, y a las malas, lo dejaba bien parado. Él era como los gatos, siempre caía de pie.

Se divertía mucho, hasta que un buen día, salió con una chica con novio, una chica que tenía "dueño" según le dijeron sus amigos. Él, influenciado por mis inoportunos argumentos, soltó una frase que yo siempre digo "nadie es de nadie" y la encaró de todos modos.

Charlaron un buen rato, consiguió conquistarla y se la llevó a su casa. Pasaron los días, y la chica se enojó por lo que había pasado. Ésta, no tuvo en cuenta que la culpa también era suya. Después de todo nadie abre una puerta que está cerrada con llave. Recargó toda la culpa sobre mi amigo y se lo contó al novio haciéndose pasar por víctima. El muchacho, que era buen chico, pero un poco tonto, insultó tanto a mi compañero, lo hizo sentir tan mal, que éste, se vio obligado a pedirle disculpas y a prometer que nunca más, iba a intentar levantarse a una chica que tuviera novio.

Pasaron días, meses, años y continuó con su vida como siempre, solo que respetando su promesa, el chico era pirata, pero sin embargo era un hombre de palabra, y de gran corazón, lo que prometía lo cumplía.
Un buen día, conoció a una chica, le gustó, y cumplió el mismo itinerario de siempre, la conquistó, salió con ella un par de veces y la dejo cuando se aburrió de ella. Pasó el tiempo, y se dio cuenta de que la había hecho sufrir muchísimo. Ese día, se prometió a sí mismo, nunca más iba a hacer lo que hizo con esa chica, ofreció sus más sinceras disculpas, las cuales no fueron aceptadas.

Sin embargo, eso le sirvió para cambiar, para entender que no tenía que jugar con​ los sentimientos de la gente, yo siempre le había dicho que lo había vivido y que eran una de las peores cosas que a uno le pudiesen pasar, yo lo entendí de la peor manera, y el también, por eso ahora seguimos el mismo lema.


Hacer lo que la situación amerite, pero respretándome a mí y respetando al resto.