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lunes, 18 de noviembre de 2019

Compra y venta


Corría la muchacha sin descansar, era rubia, de una belleza espectacular, de buena forma, buena salud y de unos aproximados veinticinco años. Sin embargo, esta vez, no corría por estar entrenando, sino porque estaba escapando. ¿De quién? De “El descuartizador”, el traficante de órganos más grande de todos los tiempos. No en vano se había ganado ese apodo.

Corrieron durante metros y metros, sin embargo, al final la termino agarrando. Nadie pudo ayudarla, puesto que era de noche y estaban en un barrio muy desolado.

Con un paño embebido en cloroformo, tapo su boca. Llamo a su compañero y la subieron al auto. Recorrieron largos kilómetros, hasta un galpón perdido en el campo. Allí, la bajaron y comenzaron el proceso de “desmembración”.

Subieron a la chica a una camilla y le suministraron una gran cantidad de anestésico, suficiente como para dormirla por varias horas. La desnudaron y con pulso de cirujano, “El descuartizador”, realizo una incisión en el pecho de su víctima. Abriéndolo de par en par, retiro el corazón y posteriormente ambos pulmones. Los guardo en sus respectivas cajas para conservarlos y posteriormente ser trasplantados.

Posteriormente, siguió con la operación. Extrajo riñones, ojos, páncreas, medula y hasta el cerebro. Literalmente vació el cuerpo. Una vez finalizado el proceso, miro a las cajas y les puso precio. Automáticamente, su ayudante público “el nuevo stock”, en la Deep web.

Prosiguió a “descartar el sobrante”, descuartizo miembro por miembro y cortándolo cual media res, separo distintas partes. Las metió a una bolsa y salió con su auto.

Cerca del galpón, habitaba una jauría de perros salvajes, la cual se encargaba de desaparecer hasta los huesos de las víctimas, dejando rastros nulos.

Ese era el trabajo de estos dos señores, todos los días una víctima, a veces dos o tres. Hombres y mujeres, de dos a treinta años, los buscaban jóvenes, porque esos son los órganos que más vida útil tendrán. Por alguna razón, siempre rubios y de ojos claros, seguramente, por su enorme prejuicio racial y su falsa concepción de que ellos habían sido marginales, por culpa de los otros, culpa de los que llamaban “niños ricos”.

Sin embargo, su “negocio”, iba muy bien, la meticulosidad de ambos los hacia casi perfectos, podían desaparecer a cualquiera, sabían cómo esconderse, sabían cómo limpia sus huellas, para que la policía los pudiera encontrar. Cada tanto desaparecía alguna persona, es verdad. Pero era imposible encontrarlos, puesto a que para cuando los empezaban a buscar, ya no había persona, tampoco cadáver. Solo órganos, órganos que incluso, tal vez, ya habían sido trasplantados.

Tal es el caso del corazón de la chica, que había sido vendido semanas atrás. No se pregunta quien compra, no se pregunta quien vende, simplemente se realiza el intercambio y fin. El comprador va al hospital, dice que consiguió un donante, lo trasplantan y todos felices.

O al menos eso querían imaginar… la realidad es que a veces las cosas no salen como uno espera. Una tarde, mientras realizaban sus tareas como siempre, se presentó un grupo de policías con una orden de allanamiento.

Obviamente, se armó un tiroteo, se defendieron con todo lo que tenían, pistolas, ametralladoras y hasta pequeñas granadas. Ocasionaron un par de bajas, pero los policías eran más, muchos más y los terminaron reduciendo.

Las evidencias en contra de los dos, eran más que certeras, por lo que sin pensarlo demasiado. Vallaron el perímetro y los llevaron a comisaria.

Una vez allí, el comisario los llevo a interrogarlos, pero primero les contó lo que había sucedido.
- Fueron sin duda muy astutos, estuvieron haciendo esto durante años, pero esta vez,  les salió mal. Tarde o temprano a cada cerdo le toca su San Martin. Seguramente ustedes no saben quién compro el corazón de Lucia, aunque probablemente si sepan quien es  Lucia… La noticia de su desaparición estuvo circulando por todo el país. Imaginábamos que había sido un tratante de blancas, pero no fue así. ¿Verdad?  Fueron ustedes.

Resulta que, en esta comisaria, somos especialistas en delitos informáticos. Tenemos oficiales que veinticuatro horas están buscando irregularidades y finalmente la encontraron. Un comprador de órganos que fue tan imbécil de no ocultar su IP.

Lo fuimos a buscar y lo interrogamos, no le quedó más remedio que entregarnos lo que había comprado. Un corazón de una mujer adulta.

Era para su esposa. Pobre hombre, no lo culpo, es terrible ver como la persona que amas se muere y no podes hacer nada al respecto. Aunque claramente, no podíamos dejar que ese trasplante sucediera.
Tomamos el corazón y analizamos su ADN, sorpresa, sorpresa. Era de Lucia.

Lo más difícil fue encontrarlos a ustedes, utilizamos un par de pistas del comprador, pero no sabíamos la procedencia del órgano.

Por eso pusimos un infiltrado a trabajar casi sin descanso. Buscaba un riñón para una mujer adulta, prefiriendo que sea de una chica de veinticinco años, como Lucia… Compramos varios, hasta que dimos con el que vendían ustedes, que obviamente era de ella.

Sin embargo, no podíamos arrestarlos así nomás, teníamos que desbaratar todo el negocio. Los seguimos un par de días, hasta que encontramos su galpón, y sus nuevas víctimas.

Son muy inteligentes y muy hijos de puta, he de decirlo, pero… nosotros lo somos más. Vayan buscando un muy buen abogado, porque estimo que se van a quedar encerrados un tiempo largo.