Estaba en mi cama dispuesto a dormirme, puse mi celular a
cargar. Acto seguido me acomode con la cabeza en la almohada y cerré los ojos.
Pasó un segundo, dos, tres, cuatro, cinco, un minuto… Seguía sin poder conciliar
el sueño. La adrenalina corría desde mis piernas hasta mi cabeza inundando cada
rincón de mi cuerpo, no entendía demasiado bien por qué, pero sentía que
alguien me vigilaba.
Abrí los ojos y mire nuevamente el celular, leí la hora
0:34. Intente dormir de nuevo. Repetí
todos los pasos y… Uno, dos, tres, cuatro… Otra vez la misma sensación,
adrenalina por todas parte, miedo al borde del pánico. “Alguien me vigila”.
Me levante y prendí la luz, mi habitación no era muy grande
ni tenía muchos huecos para esconderse. A
simple vista no había nadie, tal vez era un simple producto de mi imaginación,
algo a lo que no debía dar importancia… O tal vez no, tal vez si era cierto que
había alguien en la casa, pero no lo veía.
Abrí el placar y lo revise integro, no había nadie allí,
tampoco abajo de la cama… Pero qué sería, por qué tenía esa horrible sensación,
por qué rechinaban mis dientes, por qué temblaban mis piernas…
Fui a la cocina y también al baño, prendí todas las luces y
busque por todos lados, pero nada, solo yo estaba en ese lugar. Sin embargo
sentía la presencia detrás, asechando en
todo momento, esperando que me distrajera o hiciera algo mal para atacarme,
pero cuando me daba vuelta, no había nada ¿qué quería de mí? Tampoco lo sé,
pero por algo estaba ahí… Estaba completamente seguro
Busque y busque donde se podía, recorrí cada rincón de la casa
esperando encontrar algo, escuchar algún ruido, ver alguna sombra, pero de
nuevo nada.
Seguramente era producto de mi imaginación y no había nadie
más en mi casa, seguramente estaba volviéndome paranoico. Intentaba tranquilizarme
pensando eso.
Volví a la cama, me recosté y arranque a contar para relajarme.
Uno, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete…
Me era imposible dormirme de todas maneras, otra vez la
adrenalina, otra vez miedo e incertidumbre. Estaba seguro de que había alguien,
pero no podía verlo.
Me levante de nuevo, prendí la luz y tampoco nada… Así
estuve toda la noche y las dos noches siguientes, seguro de que alguien me
vigilaba, pero nada podía hacer para impedirlo, ni tampoco podía encontrar
quien o que era…
A la tercera noche, al fin pude dormir, pero no volví a
despertarme.