Era un día de esos negros y lluviosos, me encontraba con unos
amigos en mi casa, mirábamos al exterior y veíamos la tormenta a través de
la ventana, las gotas caían lentamente, y se escurrían en las hojas de las plantas
que estaban en el macetero, era una de esas escenas que desestresaría a
cualquier ser humano. Nos pusimos a conversar, entre palabras y risas, de
repente tomamos un tono más serio, y nos pusimos a hablar de nuestros problemas
cual grupo de auto ayuda.
Algunos tenían problemas grandes, otros problemas más chicos,
pero en definitiva todos teníamos problemas, algunos con la madre, otros con el
padre, otros con el novio, o la novia, otros con un amigo, o algunos consigo mismo,
pero a fin de cuentas los teníamos.
La chica de mi derecha por ejemplo tenía problemas con su novio,
resulta que se peleaban demasiado, peleaban constantemente y ya ninguno de los
dos lo soportaba. Yo bajo ningún punto de vista soy un experto en relaciones,
sin embargo intente darle algún tipo de consejo y alguna que otra palabra de aliento,
creo que resultaron muy bien ya que a día de hoy, un mes después, se volvieron
una pareja muy sólida, y se los ve muy felices.
Quien se encontraba a mi izquierda, un chico muy sencillo, tenía
problemas consigo mismo, porque había perdido completamente la esperanza
respecto a su vocación, quería ser músico, pero se le dificultaba mucho ya que
el dinero no aparecía, por mucho que lo intentara, el subte le dejaba muy poco,
y el canal de YouTube muchísimo menos, debido a que tenía muy pocas visitas.
Naturalmente me costó mucho ayudarlo, ya que no soy músico, y mucho menos
publicista, pero si se una o dos cosas sobre ser emprendedor, por lo que me
resulto sencillo decirle algo que lo alentara un poco y me ofrecí para que nos publicitáramos
mutuamente, el desde su lugar y yo desde el mío.
Estos son solo un par de ejemplos, pero así nos pasamos toda
la tarde, ayudándonos los unos a los otros, todos pudimos darle al otro un poco
de aliento, algún consejo y lo más importante, nos brindamos tiempo y un oído,
nos escuchamos. Ese día no pudimos salir, pero puedo asegurar que fue la mejor reunión
que alguna vez tuvimos.
Ese día, aprendí que no es necesario no tener dificultades para
intentar ayudar a los demás, que todos tenemos nuestros disgustos, y que
usualmente, quien postula no teneros es quien más contratiempos posee.
Para poder
ayudar a los demás es necesario estar bien con uno. Esa frase
es muy cierta, pero no significa que es imprescindible no tener conflictos, de
hecho todo lo contrario, lo que significa es que ante cualquier inconveniente,
tenemos que tener cierto optimismo, cierta esperanza, y mucha voluntad, para
poder ayudarnos a nosotros mismos, como también a los demás.
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