Hay una frase que en la Argentina es muy común cuando nos
referimos a un hombre mujeriego, solemos decir que ese hombre no deja títere
con cabeza. La historia de un buen amigo mío, es un poco así. Mujer que
encontraba, mujer que le gustaba e intentaba levantarse a toda costa.
Recuerdo que él tenía una cuenta en cada red social, un
Facebook, un Twitter, un Instagram y un WhatsApp, para usar con los amigos, los
ex compañeros de colegio, los compañeros de trabajo y la familia. Después,
tenía otra cuenta de Facebook, otra de Twitter, otra de Instagram, otro WhatsApp,
un Badoo y un Tinder, todo ésto lo usaba para ir al "supermercado de
mujeres" y seleccionar cuales le gustaban y cuales no.
Cada día aparecía con una nueva, por mucho que él lo
quisiera, ya nadie lo tomaba enserio, siempre con una distinta, picoteando por
acá, picoteando por allá, a veces le salía bien, otras veces no tanto y
entonces, cuando era así, camuflaba su "estrategia de levante" como
sentido del humor y chiste fácil, lo cual increíblemente también le funcionaba,
y a las malas, lo dejaba bien parado. Él era como los gatos, siempre caía de
pie.
Se divertía mucho, hasta que un buen día, salió con una chica
con novio, una chica que tenía "dueño" según le dijeron sus amigos.
Él, influenciado por mis inoportunos argumentos, soltó una frase que yo siempre
digo "nadie es de nadie" y la encaró de todos modos.
Charlaron un buen rato, consiguió conquistarla y se la llevó
a su casa. Pasaron los días, y la chica se enojó por lo que había pasado. Ésta,
no tuvo en cuenta que la culpa también era suya. Después de todo nadie abre una
puerta que está cerrada con llave. Recargó toda la culpa sobre mi amigo y se lo
contó al novio haciéndose pasar por víctima. El muchacho, que era buen chico,
pero un poco tonto, insultó tanto a mi compañero, lo hizo sentir tan mal, que
éste, se vio obligado a pedirle disculpas y a prometer que nunca más, iba a
intentar levantarse a una chica que tuviera novio.
Pasaron días, meses, años y continuó con su vida como
siempre, solo que respetando su promesa, el chico era pirata, pero sin embargo
era un hombre de palabra, y de gran corazón, lo que prometía lo cumplía.
Un buen día, conoció a una chica, le gustó, y cumplió el
mismo itinerario de siempre, la conquistó, salió con ella un par de veces y la
dejo cuando se aburrió de ella. Pasó el tiempo, y se dio cuenta de que la había
hecho sufrir muchísimo. Ese día, se prometió a sí mismo, nunca más iba a hacer
lo que hizo con esa chica, ofreció sus más sinceras disculpas, las cuales no
fueron aceptadas.
Sin embargo, eso le sirvió para cambiar, para entender que no
tenía que jugar con los sentimientos de la gente, yo siempre le había dicho
que lo había vivido y que eran una de las peores cosas que a uno le pudiesen
pasar, yo lo entendí de la peor manera, y el también, por eso ahora seguimos el
mismo lema.
Hacer lo que la situación amerite, pero respretándome a mí y
respetando al resto.
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