Creer en algún dios está pasado
de moda. A las iglesias, concurre cada vez menos gente, se dice que la única
iglesia que ilumina, es aquélla que arde, que los curas son todos pedófilos. De
las iglesias evangélicas, se cuenta, que son todos estafadores y que los
practicantes tienen el cerebro lavado. De los musulmanes, que son por
naturaleza terroristas, de los judíos que son "amos del mundo". Y así
infinidad de descalificativos, respecto a las, distintas religiones.
Muchas de las cosas que se dicen,
tal vez sean ciertas, y otras probablemente no. Lo importante aquí no es qué se
diga, ni quién lo diga... Sino el efecto que causa, el hecho de que circulen
dichos argumentos en nuestra sociedad actual.
El problema es que los seres
humanos, somos sensibles al relato, por consecuencia tendemos a creer que lo
que nos cuentan es verdad, y por consiguiente, si nos cuentan que todas las
instituciones religiosas son malas. Entonces Dios ha de ser malo, o no ha de
existir, porque de lo contrario, esto no pasaría.
Por eso mismo, hay un decrecimiento general,
de la fe religiosa, que tiene origen en las propias instituciones religiosas,
en función de sus desaciertos y se propagó, a través de distintas ideologías, a
lo largo y ancho de occidente.
Parafraseando a San Anselmo, si
yo puedo pensar en un ser perfecto, le tengo que otorgar, necesariamente la
cualidad de la existencia, porque si es perfecto y no existe, realmente no
sería perfecto, porque le faltaría la cualidad de la existencia. Entonces, si
yo puedo pensar lo perfecto, es porque necesariamente existe. Conclusión
lógica: Si dios, es un ente perfecto, existe.
No obstante, no tiene por qué ser
bueno, y si lo es, tampoco omnipotente. Ahí está el meollo de la cuestión...
nadie conoce qué es, en esencia dios y al no conocerlo, es imposible entender
su naturaleza. Podemos postular e intentar aproximarnos a ello, pero nunca
llegaremos a un conocimiento real. Entonces, la gente atea, no tiene problemas
con la existencia de un dios, sino con Dios. El dios de las religiones
brahmánicas, principalmente el cristiano, que se basa en el judío, pero no es
exactamente igual.
Este problema de los ateos, no es
específicamente contra la creencia en un dios, sino contra, la de qué Dios es
bueno y todo lo puede, que si bien podría llegar a estar bien fundamentada por
los filósofos medievales y el mismísimo Jesús Nazareno, es sumamente criticable
y debatible. Sin embargo, los "sin dios", parecen no ser conscientes
de ello... A la par de que argumentan: "¿Si Dios es bueno y puede todo,
por qué la gente muere de hambre? Eso demuestra su no existencia";
"Dios no existe porque las organizaciones religiosas son corruptas";
y otros argumentos de la misma línea. No cuestionan, ni debaten la existencia
de un dios, o la naturaleza del mismo, sino que afirman rotundamente su no
existencia, porque no le gustan las religiones.Distinto es el caso de los
agnósticos, que no afirman, ni niegan la existencia de dios, sino que simplemente
la cuestionan, por su naturaleza escéptica.
El que afirme la no existencia de
un dios, es tan creyente como el que afirme la existencia del mismo, porque
ninguno de los dos, tiene pruebas tangibles, solo pruebas teóricas.
¿Cuál es el problema con esto?
Que como se postuló al inicio, está de moda, ser ateo... Y si entendemos, que
el ateo, no es en esencia un escéptico, sino un creyente, naturalmente, va a
necesitar un referente, para alabar y adorar. Entonces, buscará a una persona
tangible, un cantante, un actor, un político, o cualquier personalidad,
medianamente masiva. De hecho, no es extraño, que uno de los
"piropos" que se le diga a estas personas, sea: "Sos dios".
El que se cree un ser humano
iluminado y superado, por no creer en un creador perfecto, termina cayendo en
la creencia de un ser, que ni es creador, ni perfecto, un ser humano igual a
él, pero con mayor popularidad. Nace entonces, el "culto a la
personalidad". Entonces cuentan relatos de dicha personalidad, narran sus
hazañas, se deslumbran con sus virtudes y lo idolatran, hasta el punto de
fanatizarse ciegamente, en muchos casos. Y lo verdaderamente peligroso, es que
como son muchos, algunos de estos ídolos, terminan siendo gobernador, senador o
presidente.
El problema real, es que son seres
humanos, por ende, no son perfectos, se equivocan todo el tiempo y sin embargo,
sus seguidores les perdonan todo, porque "son dios". A fin de
cuentas, las consecuencias de eso, las paga toda la humanidad y muchas veces
son consecuencias graves, porque influyen en la mentalidad de estos a tal
manera que, no solo los votan si se postulan, sino que, los desean imitar. Y si
no son buenos ejemplos, quienes los sigan, religiosamente, se transformaran en
ese mal ejemplo.
Por eso mismo, es importante no
creer superada la etapa del culto al "altísimo", ya que hoy se
veneran múltiples "altísimos". No se abandona el relato y el mito,
sino que as remplazan por otros. Lamentablemente, el remplazo que es tendencia,
es una copia barata del culto a Dios. El culto a las personas, a los seres
humanos con popularidad, que no son mejores, ni más perfectos, que los otros
mortales.
muy buena reflexión.
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