El otro día, me encontraba con mis padres, mi abuela y mi
hermano en el auto, estábamos volviendo a casa. Mi abuela, tenía un diario en
la mano, en el que habían publicado su carta, la cual hablaba sobre los
jubilados, ella la estaba comentando.
De repente, mi hermano, en función de estos comentarios, le
preguntó a mi abuela el por qué escribía de política, ya que según él ésta era
aburrida y no resolvía nada, que era algo que podía erradicarse por completo, y
nadie sentiría su falta. No es que yo sea un experto en el tema, ni que yo
también escriba sobre política, pero algo de conocimientos fui adquiriendo a
medida que me interiorizaba en el tema y puedo decir que la política no es para
nada aburrida, sino que por el contrario es apasionante, y que en el sentido
más amplio de la palabra, también es indispensable.
Intenté explicárselo a mi hermano, pero no pude, no a menos
como yo quería, mi madre no me dejó, argumentó que mi hermano era muy pequeño
como para entender esas cosas, que solo tenía diez años y que no iba a poder
entender lo que le dijera.
Este hecho causó una sensación de impotencia muy especial en
mí, primero porque no me dejaron expresar, lo cual siempre me molestó mucho y
también por haber visto como mi mamá subestimaba a mi hermano por su edad, me
sentí muy identificado, ya que muchas veces me había pasado lo mismo. Yo le
retruqué que no juzgaba cuanto podía entender una persona por su edad, yo juzgo
por la curiosidad, la esperanza, la fe,
en definitiva los valores.
Conocí mucha gente muy mayor la cual era muy sabia, como
también viejos que no habían aprendido nada a lo largo de toda su vida, gente
que estaba completamente vacía de espiritualidad y conocimiento. Como también
conocí gente joven super capacitada, gente joven que tenía mucho que aprender y
gente joven que por las circunstancias no podía avanzar y se quedaba donde
estaba. Por eso es que pienso lo que pienso, que son los valores los que
determinan hasta que nivel de sabiduría y conocimiento podía llegar una persona
en vez de ésto estar determinado simplemente por la edad, la edad genera
experiencias, pero está en cada uno el dejarlas pasar o atesorar esas
experiencias y aprender de ellas, como también está en cada uno decidir cuanto
tiempo quiere aprovechar y cuanto tiempo quiere desperdiciar.
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