Todos buscamos ser felices, vivir en un estado pleno en el
que no haya nada ni nadie que pueda alterar nuestra armonía. La filosofía
shramánica, lo define como Nirvana. Siempre me pregunté si se podrá alcanzar, o
si es simplemente una fantasía.
Ayer me encontraba hablando con una amiga y me preguntó si yo
era feliz, respondí afirmativamente, pero también acoté que, eventualmente,
podría llegar a ser más feliz, a lo que acoto, diciéndome que era imposible, ya
que según su juicio la felicidad era una sola, y que por ende uno no podría ser más o menos feliz,
sino que simplemente, se es feliz o no se es feliz. Inmediatamente, retruqué
diciendo que la felicidad era como cualquier sentimiento y que naturalmente
podía haber mayor o menor felicidad, así como podemos tener más o menos ira, o
más o menos miedo. Así debatimos largo rato sin llegar a resultado alguno.
Posteriormente recordé una pequeña frase que leí en un libro.
Me encantaría recordar cual era el texto, pero no puedo hacerlo. Decía lo
siguiente:
¿Cómo un
padre puede enseñarle a ser feliz a sus hijos si nunca supo que era la
felicidad?
Decidí rescatarla porque me pareció muy precisa, la realidad
es que todos nosotros queremos ser felices, pero nadie sabe como, la buscamos
en todas partes, y no sabemos donde encontrarla, además de ésto, existen
millones de teóricos que expresan lo que es la felicidad. Cada uno de nosotros
tiene una idea distinta de felicidad, por lo que sería realmente difícil, o
quizás hasta imposible encontrar una definición acertada.
Luego de unas horas, comencé a preguntarme que pasaría si
alcanzáramos un estado de felicidad plena. ¿Dejaríamos de reflexionar?
¿Dejaríamos de pensar?
Por mucho que pueda sorprender, la respuesta a esas dos
preguntas, fue afirmativa, si somos felices no hay nada ni nadie a quien
tengamos que pensar, porque todo nos parece perfecto, si nosotros estamos en un
estado pleno, significaría que ya llegamos a lo más alto que podríamos llegar,
y que ya no hay nada para mejorar, algo bastante peligroso sin duda alguna. Lo
que inmediatamente me llevo a preguntarme. ¿Está bueno ser feliz?
Y la respuesta es sí, pero concluí que no se puede ser feliz,
por siempre, que la felicidad dura solo un instante, que la felicidad es ese
camino que recorremos la mayoría de los seres humanos, para intentar que mañana
el mundo sea un lugar mejor al que es hoy, es eso que sentimos cada vez que nos
damos cuenta de que nuestra acción logró modificar nuestro entorno. Son
pequeños momentos, que vale la pena atesorar, en los que nos sentimos plenos.
La felicidad como estadio permanente no existe, pero si existen esos instantes
en los cuales podemos sentir que nuestra existencia modifica la de nuestro
entorno.
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